Con la tecnología de Blogger.

Doce Meses, Doce Conciertos


Normalmente hago conteos de fin de año, sin embargo, esta vez lo pospuse y lo pospuse tanto que al final decidí que si no me salía colocar uno aquí, era simplemente porque algo en mí no quería hacerlo, llámelo pereza o lo que sea, al menos en SmartMusic sigue estando la lista de mis discos favoritos para 2012.

Este, sin embargo, es un top bastante especial, uno que va más allá del amor por la música y reúne dentro de sí algunos de mis mejores y más importantes momentos de este año que se termina, el cual trajo consigo más sorpresas y emociones fuertes que ningún otro.

Este es el top de mis shows favoritos de 2012.

Hace un tiempo dije que 2012 era para mí el año de los conciertos, aquel en el que por fin iba a cobrar todos esos shows que me perdí porque a Venezuela nunca va nadie y porque cuando por fin alguien interesante se aparecía el no perdérmelo implicaba todo un sacrificio. No sé si el año que viene será igual, dudo que mis finanzas me lo permitan si ya declaré oficialmente a 2013 como el año de los viajes, pero al menos siempre tendré los recuerdos de los 12 meses más bonitos de mi vida hasta ahora y toda la música que trajeron consigo.

Así que sin más introducción y sin ningún orden en específico, comencemos el conteo:

- LADY GAGA (16/11)

Yo nunca he mentido respecto a mi amor por la Gaga, como buena amante del pop que soy me fascina una diva, y entre las que pude ver este año la que se la comió por completo fue ella.

Con ella ya sabemos que al menos la mitad del espectáculo lo aporta lo visual: Un castillo masivo con compuertas que se abrían y cerraban para revelar toda clase de elementos, bailarines, luces, efectos, humo, motocicletas y vestidos, SUS VESTIDOS... Todo hace de este show algo increíble pero sin lugar a dudas, lo más lindo es como la misma Gaga te demuestra que debajo de todo eso lo que está es una niñita que todavía le cuesta creer que esas 40mil personas fueron a verla a ella.

- PEACHES (01/04)



Mencioné más arriba que había visto a varias divas este año, y si me voy a mi lista estoy segura que tuve la suerte de empezar por lo más alto, entre ellas, con Peaches.

Por algunos momentos previos al Lollapalooza dudé de cómo la iba a hacer si me chocaba con MGMT, al final decidí que Peaches es Peaches y no hay nadie como ella así que vería a MGMT en otra ocasión. Más o menos una hora de espera tragando tierra lo valió todo porque pude verla en primera fila, y, tras ver su excelente set sólo debo decir que esta mujer es la mamá de todas las divas showceras.

- FOO FIGHTERS (01/04)

No soy fan consagrada de Foo Fighters, nunca lo he sido, sin embargo, reconozco una leyenda cuando la veo y después de haber estado ahí para esa épica presentación que debía durar dos horas y se prolongó a más de tres cerrando el Lollapalooza, admito que me quito el sombrero ante esta banda y que volveré a pagar para verlos en vivo cuantas veces pueda.

- BOMBA ESTÉREO (24/11)

Dentro del Primavera Fauna de este año, lo mejor, lejos, fue Bomba Estéreo. Los autores de uno de mis discos favoritos de este año me dejaron con la boca abierta y los pies adoloridos después de tan excelente show, del cual puedes saber más leyendo por aquí.

- KISS (10/11)



Nada que decir excepto que uno no se puede mudar al más allá sin haber visto a Kiss en vivo.

- UNDEROATH (31/05)

Pensar en que por poco me pierdo este show me da escalofríos, no sólo por lo bueno que estuvo, sino porque sería la primera y única oportunidad que tendría de ver a una de mis bandas favoritas. De más está decir que cuando anunciaron que se separaban unos meses después solté las lágrimas que la emoción me hizo aguantar durante toda su corta pero increíble presentación.

- ZOÉ (12/09)



Normalmente cuando ves a una banda por segunda vez ya tienes idea de qué esperar y basas tus expectativas en relación a ello. La segunda vez que pude ver a Zoé, una de mis favoritas, no fue en nada como me lo esperaba, y no lo digo a mala manera.

- ÁLEX ANWANDTER + ASTRO (10/08)

Poco a poco tanto Álex como Astro han entrado a mi lista de imperdibles - en especial Álex, que cada vez me parece más encantador - y si bien los he visto juntos varias veces, esta ocasión en Amanda fue en definitiva mi preferida.

- THE USED (10/10)



"Esto es como para ir con los amigos de MySpace" me dijo un amigo respecto a este show. Morí de la risa porque tenía toda la razón, en especial por el hecho de que verlos fue recordar la mejor parte de mi adolescencia en la cual ellos formaron parte del soundtrack infaltable.

- DEVENDRA BANHART (30/11)

Creo que esta comparación es suficiente para ilustrar lo mucho que disfruté este show: Durante la hora y tanto que duró mi expresión facial fue la misma que aquella carita del Whatsapp de un gatito con corazones en vez de ojos.

De más está decir que salí del Caupolicán esa noche como flotando en una nube rosada con corazones, burbujas y estrellas a mi alrededor.

- JUSTICE (03/05)


En un principio me sentí mal por haber llegado tarde y perderme casi todo el show previo de Modeselektor, pero una vez que estos chicos salieron a escena con sus cruces fluorescentes se me pasó todo y la única preocupación fue bailar, bailar y seguir bailando.

Menos mal que cambié de opinión minutos antes de salir de casa y me cambié los tacones por unas gomas, porque sino posiblemente se me habrían caído solos los pies de todo el uso que les di.

- LOS AMIGOS INVISIBLES (24/10)


Este show fue sumamente especial, mas que por Los Amigos Invisibles por los sentimientos que evocaron en mí, algo que explico mucho mejor por acá.

Para ver más fotos de los shows a los que he ido puedes pasar con confianza por mi Flickr.

¿Y qué tiene de malo lo popular?




Al igual que los reality basura, la música pop es sumamente marginalizada y como yo tengo debilidad natural por los underdogs, aquí mis razones para defenderla.

Mi amor por la música pop no es secreto ni lo ha sido nunca, bastantes veces aquí he declarado la emoción que me produce una canción de los Backstreet Boys, o lo mucho que amo a Lady Gaga (BORN THIS WAY BABY!), por más que pasen los años y más que aprenda de música todavía no consigo qué tiene de malo una letra pegajosa, unos beats bailables y una buena coreografía y es que el que no haya cantado al menos una vez un Call Me Maybe a todo pulmón que lance la primera piedra.

Este mal no es un mal de hipsters, es un mal de todos: Cuando surgieron los Beatles - aquellos a quienes muchos de los principales detractores de la música pop toman como bandera - salieron miles y millones diciendo que aquello no era música, que qué le pasaba a esos flacos de pelo largo, que esas letras no significaban nada y así podemos seguir, seguir y seguir. Pero a decir verdad, ¿Qué son los Beatles? Música popular a todo dar. No me van a decir que "I Wanna Hold Your Hand" es una canción con un significado mucho más profundo que el de "Teenage Dream" de Katy Perry ¡Claro que no! No existe cosa más popular que los Beatles, literalmente, por algo tienen el título de los artistas con mayores ventas en la historia.

¿Y qué era popular antes de los Beatles? Sinatra, Elvis, Buddy Holly... Música que no tiene otro nombre que POP. ¿La música pop es prefabricada? ¿Cómo piensas que surgieron Diana Ross y The Supremes? Como un producto cuidadosamente elaborado ¿La música pop tiene demasiado contenido sexual? Hola, ¿Se acuerdan de los movimientos de cadera de Elvis y la controversia que ello llevaba? Ahí lo tienen ¿Dónde están sus argumentos ahora?

Lo cierto es que la idea de que la música actual es mala no es nada nueva, se trata simplemente de una brecha generacional, y si no me crees pregúntale a tu papá qué pensaba tu abuelo de la música que él escuchaba. Estamos acostumbrados a pensar en el pasado como algo más bonito, cuando la verdad es que, en el caso del pop, las diferencias no son tan grandes.

El caso es que la música pop se llama de tal manera por la simple razón de que es popular, está apuntada hacia un público mucho más amplio, y nos guste o no, a la mayoría de la gente no le interesa analizar una canción de principio a fin, no sabe de grandes obras musicales, ni tiene el tiempo o la voluntad para ahondar en piezas maestras, de lo contrario, bandas como Sigur Rós serían muchísimo más conocidas y apreciadas de lo que en verdad son - aún recuerdo la vez que alguien me dijo que "Glósoli" era música de ascensor. La música pop es popular por la simple razón de que apela a tus sentimientos más básicos, es sencilla, por lo general es alegre, es algo con lo que te puedes identificar de inmediato y por sobre todas las cosas, es entretenida.

No hace falta que lo pienses ni lo analices mucho, al escuchar una buena canción pop esta se te pega casi de inmediato - Piensa en cuánto tiempo te tomó sacarte de encima "Oops! I Did It Again" la primera vez que la escuchaste - y no se va de tu cabeza, te hace bailar, te hace cantar, te hace, por sobre todas las cosas, sentir feliz, porque de eso se trata: De que sea algo tan básico, tan general, que puedas aplicarlo a tu experiencia personal desde el primer momento.

Piensa en el pop como el horóscopo de la música ("Un hombre moreno te piensa"), está hecho para llegarte, de alguna manera u otra, ya sea porque en este momento sólo estás pensando en la rumba del fin de semana o en ese amor platónico que debería estar contigo y no con su novi@ de mierda.

No tiene ciencia, no tiene profundidad, es simplemente una buena canción que te hace mover los pies un rato y de verdad, yo les pregunto ¿Qué de malo tiene sentirse bien? Sé que por más que ame a The Temper Trap no quisiera escucharlo estando en una fiesta, no, lo que quisiera escuchar es algo tipo Shakira, un poco de Madonna, y por supuesto, hasta Nicky Minaj, lo que sea que me haga bailar y desinhibirme, porque para eso es que estamos.

De verdad siento que tenemos que aprender a apreciar la simplicidad, la capacidad de no pensar en algo relevante por un rato y el darle vacaciones al cerebro. Sólo hace falta que bailemos un poquito de Rihanna y Gangnam Style para que nos sintamos algo mejor con nosotros mismos, y es que de eso se trata, de ser optimista, de bailar, de sentir la música en el hueso y moverse hasta que te duela, con un chorro de energía recorriéndote las venas.

Así que escuchemos algo de Beyoncé, bailemos y seamos felices, porque no hay nada más lindo en la vida que eso.

Party Poopers Afuera



La primera vez que fui a un concierto estaba a pocos días de cumplir doce años. Los Backstreet Boys llegaban por primera vez a Venezuela y por algún milagro divino de los dioses del pop también a Maracaibo, mi ciudad. Yo, que veía el Top 10 de MTV todos los días para asegurarme que mis ídolos todavía seguían entre los primeros lugares, y se lo tomaba como una ofensa personal cuando no, tenía todos sus discos y un par de cassettes, me sabía las coreografías, quería casarme con Nick Carter y engañarlo con A.J., obviamente no me lo iba a perder.

Así que ahí estaba yo ese día, en medio de miles de niñas gritonas, cuando salieron al escenario y todas empezamos a saltar, cantar y llorar como si no hubiese mañana, y en medio de todo ese caos recuerdo haber pensado en lo increíble que se sentía absorber la energía de toda esa gente a mi alrededor, como de alguna manera y aunque no nos conocíamos, todos estábamos unidos mirando a un mismo lado, cantando una misma canción, bailando, sintiendo la misma emoción y amor por la música...

Han pasado más de diez años desde ese concierto y he ido a montones más, pero todavía hoy puedo decir con toda la confianza que una de las cosas que más me llena es ver a una banda en vivo.

Y es que no importa si es Morrissey o Al Cruzar la Calle, si son setenta mil personas las que te acompañan o no pasan de cincuenta, cuando lo que estás escuchando de verdad te gusta lo único importante es ese momento.

Mi mamá no se explica por qué me gusta tanto un concierto, con un montón de gente que te empuja, huele a sudor, te echa el humo del cigarro en la cara, te pisa y te grita en el oído. Quizás si lo ves desde ese punto no tenga mucho sentido la cosa, pero lo que siempre le digo es que no se trata de ello, se trata del hecho de que esa gente que te empuja, te pisa, te grita y te ahoga con su cigarro está ahí por el mismo motivo que tú, para durante hora y media sentir lo mismo que tú estás sintiendo, moverse al mismo ritmo y cantar las mismas palabras.

Se trata de que en ese momento en que esa gente que fuiste a ver se monta al escenario y empieza con lo suyo sientes, o al menos yo siento, que eres parte de algo muchísimo más grande, que aunque nunca llegues a estar de acuerdo o siquiera conocer a los que te rodean, durante ese instante lo que los divide no importa.

Se trata de ese escalofrío que te recorre la espalda cuando escuchas la canción que más te gusta ser tocada en vivo, de las improvisaciones y hasta los errores que puedan haber en esa versión que ahora escuchas, de la emoción que sientes al cantar lo mismo que los que están en el escenario, al mismo tiempo y con la misma intención. Se trata de lo real que la gente en esa tarima se siente ahora que están frente a ti, que te están hablando y, literalmente, tocando para ti. Se trata de ese punto en el que comprendes que aquella canción que tanto escuchaste en tu iPod o en la radio fue hecha e interpretada por alguien de carne y hueso, alguien que respira, come y caga y que en este momento está parado a metros de ti.

Me disculpan, pero nada suena tan bien como cuando suena en vivo, saliendo de la boca y los instrumentos de alguien a quien puedes ver en tres dimensiones.

En Venezuela hay un número asombrosamente bajo de conciertos al año, al menos de gente que no sea Olga Tañón o Chayanne, así que asistir a uno es para cada quien una ocasión tremendamente especial. En mi caso, cuando vivía allá ir a un concierto implicaba viajar diez horas hasta Caracas o alguna ciudad cercana, gastar todo el dinero que ese viaje conllevaba además de la entrada al show, dormir arrimada en casa de algún amigo lo suficientemente amable como para prestarme su cama y, cuando empecé a trabajar, hacer el viaje de regreso durante toda la noche para a las 9 de la mañana estar sentadita en mi oficina como si nada hubiese pasado. Aún así lo hice cada vez que pude.

En Santiago la cosa es completamente distinta. Desde que llegué no ha pasado un mes en el que no haya ido a al menos un par de shows, grandes o pequeños, de bandas locales o artistas mega internacionales, no hay discriminación - En Maracaibo hasta los recitales de bandas locales eran escasos - y aunque eso implica que hoy soy más pobre que nunca, no podría ser más feliz tampoco.

No sé si en verdad tenga algo que ver, pero a veces siento que el haber crecido extrañando todo esto me ha hecho apreciarlo de una manera totalmente distinta ahora que lo tengo. Para mí ir a un recital sigue siendo algo sumamente especial y que espero con emoción. El sólo hecho de estar ahí se siente  como un privilegio, porque la banda/artista que estoy viendo ha trabajado mucho para llegar a este punto y aquel que está entre el público ha pagado, o al menos ha brindado su tiempo para apreciarlo.

Escribo todo esto porque a veces siento que el público chileno está malcriado. Aquí un concierto se transforma en muchos casos en un evento social, al que vas simplemente porque es chévere que te vean ahí y que cuentes que fuiste, porque esas fotos que estás subiendo en Instagram seguro van a tener muchos likes y publicar que viste a XXXX en tu blog y redes sociales te dará un montón de cool factor, "MIRA LO MELÓMANO QUE SOY JIJI".

Recuerdo haber estado viendo a Mogwai y escuchar cómo el tipo de atrás jugaba en su celular sin siquiera tener la decencia de apagar el sonido, cuando tocaba Best Coast y se escuchaba entre pausas un murmullo colectivo de gente comentando los tragos o planeando si se quedaban para la fiesta post show o se iban a otro lado, o más recientemente, mientras tocaba Pulp en el Primavera Fauna, mis amigos y yo a punto de agarrarnos con una tipa que no sólo habló gritando a todo pulmón durante varias canciones, sino que además nos mandó a irnos nosotros a otro lado si no la queríamos escuchar cuando le pedimos que bajara la voz.

En esta época en la que todo se graba, se fotografía y se tweetea, parece que se nos olvidó lo verdaderamente importante, que es estar ahí en el momento, viviéndolo y absorbiéndolo. Se nos olvidó la experiencia, se nos perdió en medio del faranduleo y el "yo estuve ahí", uno que no sirve de nada porque al momento de contar qué tal te pareció el show resulta que ni te acuerdas porque andabas más ocupado de tomarte fotos y contarle al de al lado lo que hiciste ayer.

Sería tonto e incorrecto de mi parte pedir que todos sientan la misma emoción que yo al asistir a un show. Sí, hay gente que va a conciertos nada más porque lo invitaron, porque no tenía nada mejor que hacer o porque le gusta una canción de la banda y le dieron ganas de ir a ver qué tal el resto de su material, todo ello es perfectamente aceptable y comprensible, mas así como no te sientas en la sala de cine a hablar por teléfono - O NO DEBERÍAS - ni entras a un funeral vestido como bola disco y contando chistes, por favor, por mínimo respeto a los que están en el público y el escenario, deja el cuento de la que te hizo tu ex para más tarde, o pon tu celular en silencio y vete al rincón a jugar tranquilo, sin molestarnos a nosotros que sí estamos ahí para aprovechar lo que está ocurriendo.

Esta es una petición no sólo mía, sino de todos esos fanáticos intensos que nos tomamos estas cosas a pecho porque vivimos para ellas, ya que así no estés ahí por las mismas razones que nosotros, nadie te dio derecho a aguarnos la fiesta.


Primavera Fauna: El top, el recuento y el playlist


Cerrando ya este mes de conciertos y festivales a mil, el último sábado fue el Primavera Fauna, el evento que más me emocionaba no sólo por su lineup sino porque incluía UNA PISCINA. Sí, soy tan caribeña básica que me ponen sol y un estanque con agua y me hacen la niña más feliz del mundo, la más feliz del universo, de hecho, si a ello le agregan buena música y a estos se les ocurrió no más que ponerlo todo junto.


Era tanta mi emoción que a fin de cuentas decidí no llevar mi cámara, ese día no quise preocuparme de nada, se me olvidó que soy periodista y me dediqué a bailar hasta que me ardieron las patitas, tomar sol y remojarme, tarea en la cual debo decir que tuve un éxito total - a pesar de que sí extrañé mi cámara de a ratos; la sobredosis de fotos en mi Instagram es prueba de ello.

Mi jornada empezó tempranito, a las 13:30 ya estaba allá instalada, a pesar de que me quedé dormida y no llegué a tiempo para Poolside, la primera banda a la que quería ver. Comenzamos con The Virgins, quienes aún sintiendo que los vi un poco tarde considerando que su gran momento fue con "Rich Girls" hace un par de años - de hecho, hasta el día en que los anunciaron juraba que ya no existían - fueron un buen abreboca, entreteniéndome lo suficiente como para retrasar la poolparty con Dicky Trisco y Pete Herbert que empezaba más o menos a la misma hora un poco más lejos de este escenario.

De ahí en adelante estuve paseándome entre la piscina y los escenarios principales, refrescándome un rato entre los shows y ajustando el tiempo para poder ver a Little Boots, Bonde do Rolê, Francisca Valenzuela, The Walkmen, Bomba Estéreo, Dinosaur Jr, Illya Kuryaki, Jorge González y el gran cierre de Pulp.

Entre tantas bandas y tanto baile toca sacar el respectivo top 5, el cual para mí se divide así:

- BOMBA ESTÉREO:

Para mí el mejor show de todos y el que me traía más emocionada considerando lo excelente que está su último disco, del cual no he parado de hablar en más de un mes. Li, encantadorcísima, y el resto de la banda a toda marcha, con un setlist súper potente que me hizo drenar toda la energía acumulada que tenía, bailando y cantando con Felipe, mi partner inseparable de conciertos, a tan sólo pasos del escenario hasta que no dimos para más.

- BONDE DO ROLÊ:

La mejor sorpresa de la tarde. De ellos sólo había escuchado uno que otro tema, pasé a verlos más por curiosidad que por cualquier otra cosa y la verdad es que me resultaron tan entretenidos que quedé con las puras ganas de hacerme su amiga e irme con ellos de vuelta a Brasil a rumbear todo el rato. Buena onda, hiperactivos, y sencillos como nadie, literalmente sacaron a bailar hasta al público, andaban tan prendidos que luego me los encontré chapoteando en la piscina y bailando frente al escenario de los djs.

- DINOSAUR JR:

Estos son una leyenda, quizás más una de nicho, pero leyenda al fin. Si bien hay que decir que verlos es un placer, para mí lo que los hizo entrar en el top no fue tanto su presentación completa sino un momento de ella en específico: Cuando tocaron ese cover maravilloso que hacen de Just Like Heaven y yo estaba que explotaba del amor y la felicidad.

- ILLYA KURYAKI & THE VALDERRAMAS: 

A pesar de algunas dificultades técnicas en el escenario, haberlos visto re lejos y con un par de comediantes borrachas al lado, mi segundo encuentro con este par estuvo muchísimo mejor que el primero en el Lollapalooza, tanto así que aún no siendo muy fan de ellos pasé todo el show súper prendida y quedé ahora con ganas de escuchar su discografía de principio a fin. Como siempre yo llegando tarde a todo.

- PULP:

Estúpido y sensual Jarvis Cocker ¿Cómo no incluirlo aquí? Era obvio que Pulp entraría entre lo mejor del festival, por algo los lanzaron al final, para dejarnos a todos encantados y enamorados. Aunque a varios les pareció que Jarvis habló más de la cuenta entre tema y tema, la verdad es que yo lo encontré simpatiquísimo, siento que él tiene permiso para decir lo que quiera por cuanto tiempo se le antoje. Admito sin embargo que quedé picada, pues no tocaron "She's A Lady" - en el sideshow del día siguiente sí estuvo - mi favorita de ellos, pero ya tan sólo cantar y brincar con "This is Hardcore" mientras veía a Jarvis haciendo sus movimientos exóticos en el escenario pude irme a dormir con una gran sonrisa en el rostro.

               * MENCIÓN ESPECIAL --- JORGE GONZÁLEZ:

Jorge merece una mención especial puesto que su presentación fue nada menos que eso, tocando el disco "Corazones" completo, el cual a pesar de tener más de 20 años se escuchó como si hubiese sido estrenado la semana pasada. Como ya había resaltado antes en mi post sobre La Cumbre del Rock Chileno, la discografía de Los Prisioneros no es algo con lo que esté muy familiarizada y antes de llegar a Chile muy poco sabía de su historia, mas eso es lo que creo que hace que me llame tanto la atención ver a Jorge González en vivo, el efecto que causa en el público, y la fuerza y presencia que tiene en el escenario, la suficiente para dejarte claro que es una leyenda y por algo tiene a miles de personas coreándolo.

Y ya, para cerrar este extenso post les dejo un rico playlist con lo que para mí fueron los mejores temas del día. A bailar y rememorar, que para eso está:


III Cumbre del Rock Chileno, entre tantos buenos, los mejores



Este fin de semana fue completamente dedicado a la música chilena, entre la Feria Pulsar y la Cumbre del Rock Chileno logré tachar a casi todos los de acá de mi lista de pendientes.

Fueron tantas las bandas y artistas de La Cumbre y tan breves y concisos la mayoría de los shows que se me ha complicado el hacer una reseña que lo pueda resumir todo, así que mejor simplemente dejo las fotos y hago un pequeño Top 5 de todo lo que vi - sin ningún orden en específico, por supuesto.

- DËNVER

Esta es como la enésima vez que consigo ver a Dënver en vivo, y la verdad es que hasta ahora no me decepcionan. Lo primero que hay que remarcar es que este par estaba vestido de lentejuelas bajo unos casi 30° de calor, algo admirable considerando que el resto nos estábamos cocinando. Lo segundo, y verdaderamente relevante, es que su show, imagino que por el poco tiempo que tenían para él, tuvo todos los temas necesarios para complacer a todos y bailar el ratito que duró con "Los Adolescentes", "Olas Gigantes" y "Lo Que Quieras".





- ÁLEX ANWANDTER

A Álex tuve el placer de verlo dos veces el mismo fin de semana, el viernes en la Feria Pulsar y el sábado aquí, ambos fueron shows cortos, pero a diferencia del primero, en este me parece que nadie se quedó picado. Debo agregar también que si bien los pasos de baile de los chilenos sólo me han impresionado por lo malos, Álex es uno de los que mejor se mueve, además de ser un verdadero encanto.




- DE SALOON

A estos no los había visto nunca, de hecho, los cachaba muy poco, mas fueron una bonita sorpresa y terminaron entrando en mi top. Un show bien enérgico, que empezó bien arriba y se mantuvo ahí mismo. Al menos me causó la suficiente curiosidad para querer escuchar más de ellos.





- MANUEL GARCÍA

Citando al Felipe, "No es Manuel García, es Manuel". Creo que nada puedo decir respecto a este hombre y su set que lo pueda describir mejor. Un grande en toda su expresión.





Ya sé que en un principio dije "sin ningún orden en específico", pero a este lo tenía que dejar para el final, porque si de sorpresas estuvo lleno el día, esta definitivamente fue la mejor de todas. 

Mi historia con Los Prisioneros es muy breve y casi inexistente, sólo sé de ellos lo que por default debería saber, y a medida que ha pasado el tiempo y he estado viviendo aquí he ido aprendiendo cada vez más de ellos y metiéndome poco a poco en su discografía. Hasta ahora nunca había visto a Jorge González en vivo y puedo afirmar que en el momento en el que pisó ese escenario, supe what all the hype was about.

Sí, este señor es una leyenda y se le nota. Se siente grande, se siente poderoso, se siente como alguien al que no te puedes perder, un músico en cuyos hombros va el legado, y el amor, de un país entero. Ahora no puedo esperar al sábado para verlo en Primavera Fauna en todo su esplendor. 



Fueron muchas más las presentaciones y muchos más los shows, para ver las demás fotos puedes entrar a mi Flickr o a mi Facebook, adelante, que hay bastante que ver.

Photo Diary: Maquinaria 2012


Este fin de semana fue el Maquinaria. Si bien hasta 24 horas antes tenía cero planes de ir, el destino no quiso que me perdiera a Mastodon y prácticamente me lanzó una entrada del cielo - en realidad cayó de las manos de Felipe, pero es un decir pues.





Mis amiguitos de SmartMusic publicaron una reseña mía mucho más detallada de todo lo que fue ese día, sin embargo puedo decir que ver a los Mastodon en vivo es el equivalente a que te aplaste un camión, así de bueno, y que, si bien nunca he sido fan de Kiss, siento que ya estoy un paso más cerca de morir tranquila ahora que vi ese espectáculo increíble que montan en vivo.



En fin, aquí les dejo las fotos para que se empapen un poquito más del evento.










Dubstep Dinos


La verdad es que no tengo nada que decir respecto a esto. Sólo que son dinosaurios bailando dubstep.



Eso. 

El video viene de Pamela Reed y Matthew Rader, colaboradores frecuentes de la revista W y está hecho para presentar una exposición que tendrán en Londres, "Cretaceous Returns".

Quizás si están por aquellos lados les interese ir, se trata de dinosaurios. Yo sé que no soy la única obsesionada con dinosaurios.

¡Feliz Cumpleaños!



Hace un año y un día que estrené este blog.

Para quienes me conocen saben que este habría sido el intento número quién sabe cuánto en tener uno y mantenerlo. Como podrán ver no soy una persona a la que el compromiso se le dé fácil, pero una vez que lo asumo, lo asumo en serio, y así fue con esto.

Demasiado ha pasado - y cambiado - desde que escribí aquel primer post. A veces pienso que debería adelantar para mí dos meses el año nuevo, ya que noviembre siempre se siente como otro comienzo. Sin embargo, el tema no es ese, el tema es que ya mi blog tiene un añito y como no soy muy buena con los regalos lo único que se me ha ocurrido para celebrarlo es este post recopilatorio con lo mejor que le ha pasado, el cual, debido a que 8tracks ha pasado todo el día en mi contra, se quedó sin playlist de acompañamiento pero puede ser disfrutado con lo nuevo de Bomba Estéreo, que no he dejado de reproducir en días.

Si bien este espacio nunca surgió con la idea de "voy a escribir para que la gente me lea", siempre es lindo ver que al menos más de una persona se interesa en lo que publico en él, así que ya mejor me dejo de habladeras y sigo preparando mi bolsito viajero para la escapada de fin de semana que me voy a echar, porque yo también me merezco un regalito.

 - NEWSFLASH, ha pasado un año y aún no tengo plan de vida. Me comeré un rico dulce para felicitarme.

 - Cuando uno está lejos le entra la nostalgia, y después de meses sin ver a mis amigos, me caería súper bien otro viajecito como este con ellos, pero a la playa, ya no me den más frío POR FAVOR.

- Mis discos favoritos de 2011 siguen vigentes y mejor que nunca, por algo los quise tanto.

- Este post es de esos súper sencillos que no necesitan mayor explicación, pero alguien como Dr. Seuss y un poema como "Oh The Places You'll Go" merecen ser recordados por siempre y para siempre.

- Porque siempre hay gente a la que hay que recordarle qué es en realidad el feminismo.

- Y así como a ellos, hay muchísimos más a los que se les tiene que explicar aún por qué la moda no tiene ni debería tener nada de superficial.

- Definitivamente una de las mejores experiencias de mi vida hasta ahora ha sido mi primer paso por un festival musical, así que a rememorar, porque yo nunca lo voy a olvidar.

- ¡Muchos libros para regalar! ¡Woohooo!

- Este es de los mejores sólo porque en él salen mis papás, y ya sabemos que mis papás son los mejores.

- Definitivamente la reseña más personal que he escrito, aquí no se trata del show, se trata de algo más allá de eso.

- Y por supuesto, el manifiesto de la puta.

Ahí están, 11 posts que resumen un añito de vida, ahora sólo toca un brindis y un "¡Feliz cumpleaños!" muy alto, por que se vengan muchos más.

¡Salud!


Sóley para el corazón


No sé con qué tanta frecuencia a los demás les pasa pero mi mente se la pasa llena de "proyectos maravillosos" como yo los llamo, esos que nada más tienen que terminar de salir de mi cabeza y convertirse en realidad para cambiar el mundo y descubrir las grandes verdades del universo - algo egocentrista de mi parte ¿No?. El último de esos proyectos es descubrir qué tiene el agua de Islandia que hace que de allá salgan tantos músicos maravillosos.

De mi relación con este país helado y misterioso he hablado antes, y en esta ocasión vuelvo al tema gracias a mi más reciente descubrimiento: Sóley.

No se me ha ocurrido hasta el momento mejor frase para describir la música de esta chica que aquella usada por Rebecca Willa Davis de la revista Nylon y es, aquí va, "beautiful in an almost alien way". Y es que así es como se siente cada detalle de su disco debut "We Sink", como un sonido etéreo que no tienes ni idea de cómo categorizar, algo que no tiene ni siquiera imágenes sensoriales definidas, sino que como una cosa extraña, volátil y fuera de este mundo te atrapa y te lleva flotando hasta otra dimensión.

Acá les dejo un video para que la conozcan, y más abajo un link para descargar su disco, porque lo bueno está para ser compartido.




Tú no los ves porque son invisibles



Cuando estás en Venezuela Los Amigos Invisibles son algo así como una eminencia. Hay quien los ama, hay quien los respeta, pero es difícil encontrar a quien los odia. Son la insignia de la música hecha en Venezuela, los que ganaron reconocimiento afuera cuando más nadie lograba cruzar la frontera.

Cuando Los Amigos Invisibles agendan show en Venezuela, no ir es pecado capital. Un pecado que por mil razones distintas yo siempre cometí.



Así es, la primera vez que vi a Los Amigos Invisibles fue este miércoles, en Santiago de Chile.

El otro día conversaba con mi mejor amiga sobre lo fuerte y extraña que es la nostalgia. Considerando que salí de Venezuela simplemente porque siempre lo quise, y que a diferencia de la mayoría de los que se van,  nunca tuve mayor necesidad de hacerlo, mi proceso de salida del país que me vio crecer ha sido muy distinto al de mis demás amigos y conocidos.

Yo no extraño vivir en Venezuela. Extraño la playa, extraño andar por la calle en falda y sin medias panty, extraño los tequeños, las mandocas y el pasticho de mi mamá, extraño a mi familia, mis amigos, pero no extraño vivir en mi país y la verdad, no volvería a vivir allá.


Para mí Venezuela es como el primer amor: Lo amaste y lo vas a amar siempre, le debes de todo, lo recuerdas con cariño porque te cambió la vida y agradeces absolutamente todo lo que ocurrió - hasta lo malo - pero se quedó ya en el recuerdo y aunque pudieras, no volverías a él ni porque te pagaran.


Cuando anunciaron que venían a Santiago Los Amigos Invisibles, un pedacito de mi país, de mi idiosincracia y mi cultura, por supuesto que me emocioné, pero mi emoción no venía porque ame a esta banda como tal -sí, me gustan mucho, pero tengo que luchar contra mi yo feminista cada vez que dejo de bailar con sus canciones y empiezo a prestarle atención a sus letras -, sino porque la oportunidad de verlos y escucharlos era una ventanita hacia mi país, como comer arepas o hablar con algún maracucho.



Lo más lindo de esa noche fue darme cuenta que yo no era la única venezolana en el Subterráneo sino que éramos muchísimos, y que nos reconocíamos entre nosotros, porque aunque yo no extrañe a Venezuela siempre va a ser rico toparte con aquello que conoces y que aprecias, aunque sea por sólo una noche.


Para ser bien sincera el show estuvo increíble, y no creo que haya sido mi sola opinión porque ese público saltaba y bailaba como nadie, cosa que me he dado cuenta con el tiempo que a los chilenos no se les da muy fácil. Durante dos horas que pasaron volando Julio, Cheo, Armando, el catire, Mauri y Mamel se comieron completo al Subterráneo, bailando mejor que nadie, echando chistes, improvisando, coqueteando y en total, mostrándole a Santiago cómo somos los venezolanos, que nos reímos de todo, nos divertimos con lo que sea y no nos tomamos en serio ni a nosotros mismos.

Más que una reseña, este post viene de la nostalgia y del cariño, porque siempre es lindo recordar por qué amas tanto a un sitio aunque sepas que lo mejor que pudiste hacer fue dejarlo atrás.





Revisa en mi flickr más fotos del show, y si lo que quieres es escuchar el setlist, nada más dale play por acá:





En Defensa Del Reality Basura



Es banal. Es estúpido. No tiene sentido. Va en contra de tus valores/morales/creencias/opiniones. Es todo lo que odias. Pero como te encanta verlo. Todos somos culpables de ello y yo soy la primera en admitirlo.

Los reality basura son como un enorme gargajo en tu cerebro, un insulto a tu inteligencia y una pérdida de tiempo y neuronas. Y son tan entretenidos que simplemente no puedes cambiar de canal. 

La verdad es que nos encanta sentir repulsión, hay algo en aquello que nos da asco que simplemente no nos permite mirar a otro lado, aceptémoslo, es parte de nuestra naturaleza, nos fascina el sufrimiento ajeno, nos maravilla la desgracia de otros, nos atrapa aquello que es totalmente diferente a quiénes somos y quiénes queremos ser. Por eso existen los tabloides y toda la cultura alrededor de las celebridades, para eso está el cine gore y rotten.com, por ello es que nos encantan los videos de bloopers y bromas pesadas.

No será socialmente aceptable, pero cómo nos encanta.

Los reality basura son los gladiadores romanos de nuestra época: Un grupo de gente desmembrándose la una a la otra para nosotros observarlos a través de una pantalla y entretenernos un rato ¿Pero sabes qué? De verdad no creo que tenga nada de malo.

Ver un reality basura te da todo el permiso que necesitas para sacar lo peor de ti, liberar por una hora ese lado que la sociedad, la moral, los manuales de buenas costumbres y tu propia consciencia te han llevado a esconder del mundo exterior, pero siendo sinceros ¿Qué más delicioso que acostarte en tu cama, prender el  televisor y tener toda la libertad para juzgar las pobres decisiones amorosas de Kim Kardashiam, criticar el vestido de Tila Tequila y maravillarte con la falta de auto control de las chicas de Flavor of Love? No me digas que nada de esto te entretiene aunque sea un poquito.

El reality basura te muestra un lado del mundo con el que no estás en lo absoluto familiarizado, algo que va más allá de ti, pero que ciertamente existe. No, no todos los habitantes de New Jersey viven metidos en el salón de bronceado, ni todas las amas de casa de Nueva York u Orange County viven en town houses y mansiones fabulosas, tienen a su cirujano plástico en el speed dial o pasan sus días comprando y peleando entre ellas. Pero el hecho de que en su nombre lleve la palabra "reality" significa que no todo es mentira, si bien todos conocemos a estas alturas la magia de la producción, el casting y la edición, realidades como estas de verdad existen, después de todo, la realidad siempre supera a la ficción y algo tan fascinante como una Honey Boo Boo es demasiado bueno para ser inventado sin ningún tipo de antecedentes o inspiración.

Por más exagerado que sea, sabes que en el fondo no es taaaaan falso, y que mucha de esta gente de verdad está lo suficientemente orgullosa de quién es como para ponerse frente al resto del mundo y mostrarlo.

Por favor, esta es la mejor clase de comedia que hay.


Ella se está creyendo la próxima Madonna ¿Y me vas a decir que eso no te da risa?

Sí, el reality basura es degradante, es un insulto, toma lo peor de nuestra humanidad y nos lo restriega en la cara. Y es ello lo que lo hace tan maravilloso.

Entretenimiento puro, vacío y sencillo.

El reality basura le da unas merecidas vacaciones a tu cerebro. Sabes que mientras lo estás disfrutando no tienes mayor necesidad de pensar, no son las noticias que te muestran lo mal que está el mundo que te rodea, no es un intenso drama familiar con el que te puedes identificar y recordar los tuyos propios, no, el reality basura te lleva a un punto totalmente alejado de tu día a día y ¿Sabes qué? Lo que sea que me haga olvidar durante un rato que tengo tanto trabajo encima que me agobia no más pensarlo, que Chávez volvió a ganar las elecciones en Venezuela y que me toca comer pasta, atún y lentejas por una semana por ser tan mala administrando mi dinero, es bienvenido con mucho gusto, porque ya bastante rato paso en el día preocupándome por cosas que de verdad son relevantes.

Si bien es cierto que uno no aprende por los errores del otro sino por los propios, el reality basura te da un asiento preferencial al show de todo lo que no debes hacer - díganme si después de ver Teen Mom por un rato les da ganas de seguir "ahorrando" en anticonceptivos - además de bajarte el remordimiento respecto a tus propias malas decisiones: Por más dramática que fuera tu última ruptura, no pudo haber llegado al punto de Snooki vs Jionni en Italia.

Siendo yo de la fuerte opinión de que aquello que te causa placer no tiene por qué ser malo ni vergonzoso, escribo todo esto para defender una de las cosas que más me gusta de la televisión moderna. Quitémonos la careta y aceptemos lo divertido que es un reality basura, desestigmaticémoslo, disfrutémoslo en todo su esplendor y dejemos de creernos mejores personas por no verlos, la verdad es que todos lo hemos hecho y el que diga que no o está mintiendo, o es alguien tan aburrido - y seguramente pretencioso - que ni me interesa conocerlo.

El reality basura es la mejor clase de reality que puede existir porque no se toma a sí mismo en serio. No se cree superior a los demás, está plenamente consciente de su decadencia, la explota y la celebra. El reality basura tiene la suficiente confianza para llevarse a sí mismo al extremo de lo ordinario y no avergonzarse de ello, no es pretencioso, ni pretende invadir tu vida y llenarla de personajes que a nadie le importan - Ejemplo: Los concursantes de American Idol que siguen invadiendo tu televisor, creyéndose ídolos, aún después del final de temporada -  sólo darte unos 30 - 45 minutos de risas, burlas y felicidad.

Así que vamos, aceptemos al reality basura en nuestras vidas y sentémonos felizmente a discutir las decisiones amorosas y familiares de las Mob Wives, sabes que no te vas a arrepentir.

El camino sigue ahí


Por 20 años de mi vida viví en Venezuela, y en ningún momento de los 23 que llevo encima me he avergonzado de ello. Todo lo que soy hoy se lo debo a Venezuela, hogar de las personas que más amo y he amado.

A mí no me digan, entonces, que con Chávez mi país tiene lo que se merece.

Nadie merece vivir con miedo, nadie merece a un ladrón que se robe el fruto de su trabajo y su sustento para regalárselo a sus amigotes que nada hicieron para obtenerlo excepto aplaudir y asentir cuando se les exigió. Nadie merece que lo insulten, que lo denigren, que lo ignoren, simplemente por no pensar como el que tiene más poder. Nadie merece que lo echen de su país, que lo alejen de su familia, que le quiten la esperanza y llenen lo que le rodea del más puro odio, resentimiento e intolerancia. Nadie merece vivir en la calle, ni que le prometan cosas que jamás se van a cumplir, nadie merece que le mientan ni mucho menos que lo tomen por idiota y ciertamente, mi país no merece nada de eso.

Sí, 54% de Venezuela votó por seis años más de un gobierno que se ha vuelto intolerable para el resto. Las razones por las que lo hicieron las desconozco, y sé que aún si las conociera no las entendería, porque por más que busco en mi vida la objetividad, habiendo conocido a fondo y desde todos los ángulos la Venezuela de Chávez no hay manera alguna de que pueda apoyarle.

En mi país hay millones de problemas y, no sé si será un mal latinoamericano, si viene desde la Cuarta República o si es que se lo trajo este señor consigo, pero el caso es que uno de ellos es esa mala costumbre de ver al político como el responsable del cambio, sin entender que un político es un empleado público, elegido para desempeñar una tarea: La de llevar un país hacia adelante. El político no es un mesías bajado del cielo que vino a hacernos el favor de salvarnos. El político no es el camino, y ni siquiera creo que merezca ser llamado el guía.

Muchos me criticaron por este comentario:

¿Qué hace a esa gente que idolatra, sigue, besa y se arrodilla ante Capriles por verlo como el salvador de la patria distinta de un chavista? Nada, el color de la franela solamente. 

El día que en Venezuela entendamos que el político no es dios, ni un novio, sino un empleado al que hay que exigírsele buenos resultados como a cualquier otro, es que vamos a salir de este hueco en el que estamos.
Pero hoy más que nunca me mantengo firme ante lo que dije ¿Por qué? Porque desde el momento en que fueron anunciados los resultados a estas elecciones la desesperanza pareció apropiarse de todos aquellos que horas antes estaban llenos de fe.

En medio de su odio y su despecho se les olvidó notar que seis millones de personas apostaron por un cambio, seis millones que hace seis años no existían.

A ellos solamente les digo esto, porque se hace tarde y la tristeza que siento por mi país y mis 28 millones de compatriotas - Sí, incluso por los que dejaron de votar y los que votaron por Chávez, nadie necesita más odio - me hace difícil hasta seguir escribiendo:

El camino sigue ahí. El camino no es un hombre. El camino ni siquiera tiene por qué ser la mayoría. Dense cuenta de eso y si de verdad quieren algo, acuérdense que ahora hay una rendija abierta en el futuro de Venezuela, sólo falta que quienes quieran meterse a través de ella lo hagan, porque el camino lo trazamos todos.

Yo no te voy a decir que votes


Yo no te voy a decir que votes porque estoy segura que ya mucha más gente de la necesaria te lo ha dicho.

No te voy a decir que votes porque con qué moral, si yo en mi vida sólo he votado una vez y he dejado pasar mil elecciones más, para mil cargos y aún más resoluciones.

Yo no te voy a decir que votes no porque no quiera que lo hagas, sino porque tampoco creo que deberías dejar de hacerlo.

La verdad es que a mí poco me interesa por quién votes, o por quién dejes de votar, porque a fin de cuentas yo soy la primera que se niega a acercarse a una urna a menos que piense que su voto va a servir para algo.

Así es, yo no voto. Sólo lo he hecho una vez, y aunque estoy segura que por quien voté no va a salvar el mundo, lo hice sólo porque no me hace sentir que mi decisión se irá a la basura. Entonces ¿Cómo te voy a decir que votes?

No voto porque soy de la firme creencia de que ningún político es la salvación, ninguno es el mesías, yo no creo ni en santos ni en milagros. Mucho menos creo en políticos.



No voto porque no me quedo con ese cuento de "mejor el malo que el peor". Porque cuando gane el malo en vez del peor y llegue a cagarlo todo de igual manera, yo quiero al menos contar con la satisfacción de que no fui de los que le dio permiso y poder suficiente para dejar las cosas como las dejó.

Yo, María Virginia Parra, simplemente no te voy a decir que votes porque al final el que decide si sale de la cama ese domingo, se aguanta la resaca del día anterior y se para en una cola a pasar sol para hacerlo eres tú. Tú y nadie más.





Tú eliges a tu candidato. Tú eliges a tu presidente, o no lo eliges, si por alguna razón no te da la gana y prefieres quedarte echado en casa viendo películas. Te diga lo que yo te diga eso no va a cambiar, y mi punto no es ese, mi punto es que tú tienes el derecho a elegir, pero antes de hacerlo, como con cualquier decisión, detente un momento a pensar en el por qué y el para qué de lo que escogerás hacer.

Siéntate un rato y mira a tu alrededor, porque eres venezolano y has vivido en ese país, y has visto lo mismo que otros 28 millones de personas durante trece años - cada uno desde su propia perspectiva, obvio - hemos visto y hemos vivido. Y eso no es cualquier cosa.

Tú sabes la realidad en la que estás, y si bien ninguno de nosotros es adivino no es difícil imaginar lo que se viene para nuestro futuro el día después del 7 de octubre, gane quien gane, pierda quien pierda.

Piensa entonces, qué clase de mañana quieres. Qué clase de vida deseas.

Si quieres cambio o te gustan las cosas como están, si te aburriste o estás cómodo así. Decide tú qué expectativas tienes y quién será más capaz de cumplirlas.

Porque la decisión es tuya, y el voto es tuyo, y aunque yo no te voy a decir que votes, pase lo que pase y escojas lo que escojas el poder está en tus manos.

No en las mías, ni en las del vecino, ni en las de tu mamá.

En las tuyas.

Sólo te digo que el destino no existe y que cada quien traza su camino, cada uno de nosotros es responsable de asumir lo suyo, y no hay cosa peor en la vida que dejar que otro decida por uno.

Así que sí, no te estoy diciendo que votes, te estoy diciendo que pongas tu cabecita a trabajar no más, que veas todas tus opciones, las analices fríamente como lo harías si fueses a decidir cualquier otra cosa que sólo te concierne a ti, y elijas muy tranquila y calculadamente lo que harás con la oportunidad que se te está dando. Porque una como esta no vendrá en mucho tiempo más.




Esto es tuki y va en serio


En Venezuela nos podremos burlar mucho, pero el Tuki es cosa seria. Y el que diga que no nunca se ha gozado una miniteca como es.

Nosotros también producimos nuestros propios géneros, y lo que en Venezuela siempre ha sido visto como de "malandros" en verdad es un trabajo que se merece tanto reconocimiento como el resto de nuestro "talento nacional".

Disfruten este documental y listo, unos 17 minutos que te abrirán los ojos, de cómo se hace electrónica en Venezuela.




¡Salió el sol!



No tengo manera de explicar lo feliz que me hace la llegada de la primavera, tanto así que le dedico un post entero.

Por más que me encante el frío, las chaquetas, las botas y las bufandas, tengo muy baja tolerancia para los días grises y las temperaturas menores a 10 grados, y este invierno que recién acaba de pasar me lo confirmó.

No es simplemente que no me gusta, es que hasta mi estado de ánimo se ve súper afectado, soy un animalito del Caribe y necesito mi dosis diaria de sol y calor, no hay manera de negarlo.



Desde que empezó el invierno se me metieron las ganas de no hacer nada, se me fue la inspiración - lo que se nota en la gran disminución de mis posts por aquí - y no tenía manera de salir de ese estado de ánimo gris, razón por la cual este repentino aumento de temperaturas me ha caído de lo mejor, tanto así que de una vez empezaron a flotar mil ideas en mi cabeza, mil proyectos y muchísimos planes, algunos que tienen que ver con este blog, otros que tienen que ver con otras partes de mi vida profesional y personal.



El caso es que ya se me iluminó todo y estoy súper emocionada por lo que viene, de lo cual no quiero hablar ahorita simplemente porque soy supersticiosa y no lo quiero empavar, pero ya verán :)

En fin, como este post va dedicado a la primavera les dejo unas cuantas fotitos que he tomado por ahí, y por supuesto, un rico playlist acorde a la época para que lo disfruten y se emocionen tanto como yo.

¡Ahora salgamos a disfrutar estos días que están como para pasarse de cursi corriendo por una pradera!