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La importancia de lo que se esconde
15.4.12
No me gusta hablar ni mucho menos
escribir sobre política. Podría sonar contradictorio
considerando que soy periodista y además nací y crecí en un país
donde de alguna manera la política siempre encuentra la forma de
filtrarse en cualquier conversación, pero es así. Mis reservas
hacia tratar este tipo de temas tienen que ver con esa saturación
que viví en Venezuela, llega un punto en el que simplemente te
hartas de escuchar y hablar sobre las mismas peroratas y, en mi caso,
decides que contribuirás lo menos posible a continuar incluyéndolas
en el día a día. Se dan además porque este, por alguna razón que
desconozco, nunca ha sido uno de mis temas fundamentales de interés
y si bien acepto la importancia de mantenerse informado al respecto,
siempre he pensado que no sé lo suficiente como para extenderme a
hablar de ello, por lo que prefiero en muchos casos quedarme callada
y limitarme a escuchar – cosa que creo que la mayoría de quienes
viven en Venezuela y se la mantienen hablando de política también
deberían hacer.
Sin embargo, algo muy claro para mí es
que si tengo algo que decir, lo digo y precisamente para eso creé
este blog.
Hugo, el alemán izquierdista
Cuando cumplí quince años pedí como
regalo un viaje en vez de fiesta. Mis destinos elegidos fueron la
Isla de Margarita en Venezuela, Cartagena y Santa Marta en Colombia.
En Santa Marta conocí a un chico llamado Hugo, él me llevaba unos
dos o tres años y era alemán, estaba de intercambio en Colombia y
la familia con la que se quedaba lo llevó allá en unas vacaciones.
Mi relación con Hugo pasó de un crush infantil a una amistad
cargada de discusiones interesantes, seguimos en contacto por varios
años y recuerdo en especial una conversación...
Un día, como todo extranjero ante un
venezolano haría, desde su cómodo apartamento en Berlín Hugo me
preguntó por Chávez. Yo le respondí con toda la sinceridad del
mundo y le expliqué claramente no sólo mi experiencia, sino también
mi desacuerdo con su manera de gobernar. Él, en pocas palabras, me
respondió que, conociéndome, no entendía cómo yo podía estar en
contra de un gobierno de izquierda como el de Chávez, con el cual él
no sólo estaba de acuerdo, sino que respetaba, admiraba y apoyaba
como izquierdista que era. Mi indignación no fue normal y nuestra
discusión duró horas, llegando al punto en el que tuve que
apartarme porque eran más mis ganas de montarme en un avión hacia
Berlín para escupirlo que de seguir afirmándole lo perdido que estaba y el poco derecho que tenía para opinar tan firmemente
considerando que nunca había pisado Venezuela y no tenía la más
mínima idea de cuál era su realidad.
Esto pasó hace unos cinco o seis años,
y desde entonces se me olvida cuántas veces he tenido esta misma
discusión con montones de extranjeros, en especial europeos, que se
consideran de izquierda, anti capitalistas, y aplauden desde el
exterior el modelo de “socialismo” que Chávez lleva doce años
intentando venderle al país que gobierna y al resto del mundo.
Camila, la chilena comunista
La primera vez que escuché de Camila
Vallejo quise ser su mejor amiga. Me parecía impresionante y
admirable como había conseguido ponerse al frente de un movimiento
tan importante como el de la lucha de los estudiantes en Chile,
respeté sus ideas, sus maneras y sus peleas y me llené de orgullo
al ver como esta chica le daba una cachetada al machismo latino y a
todos aquellos que dicen que la juventud de hoy no hace nada más que
mirar a sus celulares y compartir estupideces en Tumblr. Yo no fui la
única y de eso estoy segura.
Llegando a Chile y adentrándome más
en todo el tema de la educación mi cariño y respeto hacia ella se
mantuvo. Todo era muy bonito, hasta que Camila visitó Cuba y me pasó
exactamente lo mismo que me ocurrió con Hugo al escuchar cuán
visionario le había parecido Fidel Castro, el ejemplo que este representa y como todo en Cuba está pensado para beneficiar al pueblo, algo
que para ella no se compara en nada con el modelo neoliberal chileno que no responde en lo absoluto a los intereses de la mayoría.
Yo no conozco Cuba, nunca lo he pisado,
no he visto jamás en primera persona cuál es su realidad, pero
si me dejo llevar por los cuentos que he escuchado directamente de la
boca de quienes han vivido y literalmente escapado de ese país,
puedo estar segura que no es en nada el paraíso libre y sin
represión que Camila describe y que Fidel no es ningún visionario
ni ejemplo de lucha sino un arrogante e intolerante dictador que se
esconde tras una visión retrógrada y represiva de la política.
Al otro lado de la ventana
Para mí el mundo nunca ha sido blanco
y negro, sino que al contrario, cuenta con montones de matices. Nunca
en mi vida me he considerado pro capitalismo, tampoco socialista,
anarquista, comunista ni nada. Lo que expresaré a continuación no lo digo para ponerme de un lado o de otro, sino para contar mi experiencia respecto a algo que muchos defienden sin conocer. Una cosa es lo que uno lee en los libros, ve en la tele o saca de internet. Otra cosa muy distinta es lo que se ve en la práctica, lo real y lo tangible.
No me gustan los políticos, no creo
en ellos, a algunos quizás los respete un poco más que a otros pero
en mi vida jamás me he sentido identificada ni he apoyado fielmente
a ninguno, sea de la posición que sea. Lo mismo me pasa con las ideologías, si bien acepto las cosas buenas que pueda
tener cada una, no puedo dejar de notar y criticar sus cosas malas hasta el punto en que ninguna me parece ser el camino a la verdad o la gran solución, ni siquiera creo que se acerquen a ello, y
si bien respeto las opiniones y posiciones de cada quien – siempre
y cuando no lleguen al fanatismo – a mí las ideologías políticas,
así como los políticos, me parecen todas una
gran bola de mierda, algunos en mayor medida que otros pero mierda al
fin, nada que esté dispuesta a defender con todo mi corazón.
Viví en Venezuela la mayor parte de mi
vida. Recuerdo exactamente el día que Chávez ganó las elecciones y
el sentimiento de esperanza que se veía entre mis papás, los
adultos más cercanos a mí en aquel entonces, quienes como millones
más votaron por él y confiaron en su palabra. Yo tenía diez años entonces y no sabía absolutamente nada de política, no me
interesaba, no tenía idea quién era ese tipo, qué había
hecho ni qué decía que iba a hacer.
Llegaron el paro petrolero y los despidos masivos, pero para
mí la política seguía siendo algo muy lejano. Recuerdo que tuve
unas vacaciones muy largas del colegio y que cuando regresé varios
de los niños que estudiaban conmigo comentaban que quizás no
volverían el año siguiente, sus papás se habían quedado sin
trabajo y ya no podían pagar la matrícula, sin embargo, como toda
pre adolescente egoísta lo que no me afectaba directamente a mí no
era importante.
Fue pasando el tiempo y fui viendo como
mis primos, tíos y papás de varios de mis amigos, quienes
anteriormente vivían muy bien, no sólo se quedaron sin trabajo sino
que tuvieron que intentar mantener a sus familias vendiendo galletas
o recargando cartuchos de impresoras hasta que consiguieron salir del
país en busca de algo mejor o montaron sus propios negocios que nada
tenían que ver con el petróleo. Me di cuenta de lo comunes que se
iban volviendo entre mi familia y amigos las historias de asaltos,
asesinatos y secuestros hasta que eventualmente a mí me pusieron una
pistola en la frente y me quitaron de todo en un bus camino a
la universidad, hasta que al ex novio de una de mis mejores amigas lo
mantuvieron secuestrado por mes y medio, hasta que al papá de un
conocido lo asesinaron por no querer entregar su camioneta tan
fácilmente. Escuché a mis papás hablando acerca de los recortes de
presupuesto cada vez más grandes que se iban haciendo en las
universidades donde ellos daban clases, tuve que posponer vacaciones porque el cupo de dólares no alcanzaba,
ver cómo mi mesada no sólo dejó de aumentar, sino que se iba
reduciendo, escuchar muchas más negativas de mis padres cuando pedía
ropa nueva o dinero para un viaje, ver como las salidas a cenar todos
los domingos pasaron poco a poco de un buen restaurante, a una pizza,
a un shawarma por persona una vez al mes.
Vi a mis compañeros de la universidad
protestando por el cierre de RCTV, supe lo que se sentía que la Guardia Nacional te
lanzara botellas y bombas lacrimógenas encima, como si fueras alguna clase de terrorista, en una de esas
protestas. Terminé la universidad y no conseguí trabajo, cuando lo
conseguí me di cuenta que el mayor salario al que podía aspirar se
acercaba mucho más a lo que mi papá gastaba cada mes en el
supermercado haciendo compra para nuestra familia de cinco que a lo
que necesitaba para tan siquiera soñar en independizarme. Fui al súper mercado y noté como mientras iba pasando
el tiempo iban desapareciendo misteriosamente toda clase de
productos, desde los six pack de pudines que me compraban para mis
meriendas cuando pequeña hasta algo tan básico como la leche, el
azúcar, el aceite y la súper esencial y súper venezolana Harina Pan. Todas estas cosas durante el gobierno de Chávez.
Vi sus
cadenas, leí sus declaraciones y me enfurecí al descubrir cómo él
y sus seguidores describían un país que en la realidad no existía,
cómo ignoraban la delincuencia que nos estaba matando lentamente,
cómo hablaban de una bonanza económica que nadie además de unos
cuantos funcionarios corruptos percibía, cómo le echaban la culpa
de todo al imperialismo y el capitalismo mientras elogiaban el modelo cubano y
hablaban una y otra vez de un fulano “socialismo del siglo XXI”.
Vi cómo regalaba el principal ingreso
financiero de nuestro país a Nicaragua, China, Cuba, Bolivia y quién
sabe a quién más mientras todos nos íbamos haciendo más pobres y Chávez sólo se preocupaba por engañarnos con "Misiones" y ayudas inverosímiles que no hacen más que promover el facilismo que tanto nos gusta a los venezolanos: "Yo sé que tienes siete hijos y vives en un rancho en Petare, pero mira la lavadora nueva que te regalé ¿No está bonita?".
La verdad los hará libres
Yo sé lo que es vivir en el
“socialismo del siglo XXI”. Lo viví durante doce años. Vi cómo
cambió al país que conocía y lo convirtió en lo que es hoy.
Me impresioné cada vez que di un paso
afuera de Venezuela, y más aún cuando llegué a vivir a Chile y me
di cuenta cómo las cosas funcionaban. Sentí la seguridad de sacar
mi celular en la calle, la comodidad de montarte en un metro o un
autobús que no sólo anda como tiene que andar, sino que está en
condiciones lo suficientemente buenas como para que te acomodes en él
tranquilamente, caminé de noche por aceras algunas veces llenas de
gente y otras bastante vacías con la seguridad de que nadie me iba a
atajar por detrás con una pistola, fui al supermercado y vi
productos que no había visto en años, conseguí trabajo y descubrí
que el sencillo sueldo que me ofrecían para comenzar me alcanzaba para
alquilar mi propio apartamento, mantenerme e incluso ahorrar un poco.
Todo
esto lo he vivido y lo he comparado con la realidad de la que vengo y
debo decir que aún no salgo de mi asombro. Es verdad que no todo es
perfecto y maravilloso, ni cerca, pero ciertamente es mucho mejor.
Es aquí entonces cuando digo: que
fácil es apoyar a un Chávez o un Fidel desde un país donde la
situación se acerca más a la que unos definirían como “primer
mundo” que al subdesarrollo. Que bonito es llamarse a sí mismo
socialista, anti capitalista, comunista, izquierdista o lo que sea,
cuando se lee a Marx desde un iPad, con una conexión a internet
mayor a los 2mbps sentado tranquilamente en una estación del metro.
Que rico es decir que las medidas políticas y de inclusión social
de Chávez son ejemplares cuando lees las noticias en la página de
algún medio de comunicación de tu país donde puedes sacar
tranquilamente tu iPhone mientras te sientas en
una plaza a comerte las Pop Tarts que compraste en el súpermercado – producto que en Venezuela, cuando por casualidad llega,
te cuesta el equivalente a unos 20 dólares – sin miedo de que
llegue alguien a apuntarte con un arma y te deje hasta sin zapatos.
Uno no conoce la realidad de un país
hasta que la ve desde adentro. Entonces a todo aquel que lea algo
como esto desde su casa en Estados Unidos, en Chile o en Inglaterra,
le parece que su país está jodido por el capitalismo o cualquier
otra razón y piensa que soy una pobre ignorante porque el mundo está
mal sin importar donde vivas, yo le digo esto: Que bueno
que tengas tus opiniones, que bueno que cuestiones lo que pasa en el
lugar en donde estás, que bueno que desees algo mejor de lo que
tienes, excelente que te identifiques con alguna ideología y la
defiendas, no pierdas eso jamás porque son pensamientos que valen
oro. Es cierto que el mundo está mal, pero
date cuenta de que lo que tú ves desde afuera es muy diferente a lo
que vemos los que lo hemos vivido y esas ideas que ves como la solución a todos tus problemas son, en la realidad, nada más que un fraude, porque el ser humano siempre va a encontrar la manera de cagar todo en la práctica.
Antes de defender a capa y espada
ese modelo/dirigente político de Venezuela, Cuba o donde sea que tan ejemplar te
parece, date una buena vuelta por alguno de esos países, o al menos
siéntate a hablar con gente que provenga de ellos, conoce qué
tienen que decir al respecto, infórmate sobre lo que en verdad pasa
y no te quedes sólo con esa imagen que estás viendo desde el
exterior en tu televisor LCD.
Puede que te sorprenda cómo es en verdad la situación y
cómo actúa realmente ese visionario líder que tanto dices respetar
sin siquiera conocer.
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STOP KONY ¿pero cómo?
8.3.12
Si eres tremendo desubicado, no has tenido
internet desde el lunes o eres mayor de cincuenta años y aún no has visto este
documental, hazlo. Lo necesitarás para entender por qué no lo apoyo.
Lo primero que quiero dejar claro es esto:
Joseph Kony es un hombre terrible. Los actos que ha cometido y continúa
cometiendo son asquerosos, imperdonables y horribles. Joseph Kony necesita y
merece ser detenido, juzgado y castigado con todo el peso de la ley por lo que ha hecho. No existe
excusa alguna para justificar su comportamiento ni aminorar sus consecuencias.
Eso no está en discusión.
Hoy parece que todo el mundo está hablando
de esta campaña, de repente todos piensan que al hacer clic en
"compartir" están logrando un gran cambio en el mundo y si bien esto
me parece importante y admirable, este post es para hacerles ver un poquito más
allá.
Empecemos por lo primero:
Empecemos por lo primero:
La desinformación.
Alex Miller, de la revista Vice lo comparó con "un anuncio de tecnología
manipulativo, o el video de los Kings of Leon cuando van de fiesta con unas familia de negros, o el de 30
Seconds to Mars en el que todos los niños hablan de como la música de
Jared Leto les salvó la vida" y de verdad que no puedo evitar estar de
acuerdo con ello. Durante treinta minutos de documental se habla más respecto a
"Invisible Children" la fundación, quienes están detrás de ella y su
misión que del problema sobre el cual se empeña tanto en generar
conciencia.
Todos estamos claros de que si vas a hacer
un documental sobre un tema es porque vas a informar al respecto, apoyando lo
que cuentas y la situación que quieres develar con datos relevantes, verídicos
y comprobables. En el caso de "Invisible Children" lo que se hace es
más bien confundir, lanzando esos poquitos datos a lo loco sin explicarte bien
de qué se tratan o darles tan siquiera la importancia debida. Si a eso le agregas
un narrador que pasa más tiempo intentando convencerte que le des like a
la página de Facebook de la fundación, que compartas el film hecho por la
fundación, compres los brazaletes o dones dinero, lo
que tienes es un infomercial mejor producido y disimulado.
Ok, puede que antes de verlo no tuvieras
idea de quién es Joseph Kony ni qué hace, eso es totalmente válido, pero la
cuestión es que, al momento de proveer datos e informaciones que te lleven a
reflexionar verdaderamente sobre la situación, "Invisible Children"
deja mucho que desear:
1) Joseph Kony NO está en Uganda. No lo ha estado desde hace unos seis años, cuando
fuera expulsado por el Ejército de Uganda tras varios intentos fallidos de
alcanzar la paz. Desde entonces, Kony y el LRA han estado operando en la
República Democrática del Congo, el sur de Sudán y la República Central de
África, que es donde se sospecha que se esconden ahora. Citando este artículo escrito por Michael Wilkerson, no es sino hasta
el minuto quince cuando el muy importante hecho de que el LRA ha dejado Uganda
es por fin mencionado:
"Mientras el LRA empezó a moverse hacia otros países, Jacob (uno de los niños entrevistados en Uganda) y otros ugandeses vinieron a Estados Unidos a hablar en nombre de toda la gente sufriendo por culpa de Kony. Aunque Uganda estaba relativamente a salvo se sintieron obligados a contar al mundo que Kony seguía ahí afuera y debía ser detenido."
Y por la manera en la que se habla al
respecto, uno pensaría no que han huido de Uganda, sino que sus operaciones se
han extendido a estos otros países.
Si bien siguen causando estragos en donde
ahora se encuentran, el dirigir los esfuerzos a Uganda específicamente está
mal. No sólo el LRA ya no opera ahí si no que muchos de los niños que fueron
secuestrados en el pasado han huido o crecido, siendo entonces relevados de las filas, por lo que toda esta situación en ese país se ha visto opacada por problemas mucho más actuales y amenazantes como los altos índices de VIH,
prostitución y desempleo, además de una extraña enfermedad
conocida como "Nodding Disease" que afecta a más de 4000 jóvenes en todo el
país y ha matado a casi 200 en los últimos años. Esos son los verdaderos miedos que no dejan dormir hoy a los niños en Uganda, no Joseph Kony.
2) El LRA NO tiene 30.000 niños
secuestrados, de hecho, sus fuerzas no llegarían quizás ni a los mil reclutados.
La manera en la que "Invisible Children" lanza los datos da a
entender que el LRA es un ejercito enorme, cuando en realidad esa cifra
pertenece a la cantidad de niños que han sido secuestrados por Kony y sus
secuaces en los veinte años que lleva existiendo este grupo. Como dije
anteriormente, la mayoría de esos niños han escapado y crecido, algunos incluso
forman hoy parte del ejército de Uganda como asesores en la persecución de Kony - no con mucho éxito que digamos.
Oh, la inocencia.
"Sabemos qué hacer. Aquí va ¿listo? Para que Kony sea arrestado este año, la milicia ugandesa tiene que encontrarlo. Para encontrarlo, necesitan la tecnología y el entrenamiento para rastrearlo en la espesa jungla. Es ahí donde los consejeros americanos entran. Pero para que los consejeros americanos estén ahí, el gobierno americano tiene que enviarlos. Ya lo han hecho, pero si el gobierno no cree que a la gente le importa Kony, la misión será cancelada. Para que a la gente le importe, tienen que saber. Y sólo sabrán si el nombre de Kony está en todos lados."Ajá.
Muy bonito todo. Ahora lee esa declaración otra vez ¿Cuantas veces tienes que leerla/escucharla hasta que notes la ingenuidad y todo lo que está mal en ella?
Hagamos otra lista, parece que así me explico mejor respecto a esto:
1) El ejército de Uganda ya está buscando a Kony desde hace rato. Unos diez años, para ser más específica. A ellos se han unido los ejércitos de Sudán del Sur, la República Democrática del Congo y la República Central de África, los países a donde el LRA escapó tras dejar Uganda. Además, una división del ejército de Estados Unidos, AFRICOM, lleva varios años asistiendo al ejército de Uganda, habiendo incluso estado involucrados en un intento fallido de ataque a Kony en 2008 que prometía matarlo o apresarlo y que resultó no solo en un gran fracaso, sino también en una serie de fuertes retaliaciones por parte del LRA, quienes se encargaron de destruir toda aldea que encontraran a su paso mientras escapaban de su escondite en la RDC, secuestrando a casi 700 personas y matando a unas mil entre enero y febrero de 2009.
2) El ejército de Uganda no sólo no está preparado adecuadamente, si no que es quizás tan malo como el LRA: Si bien este ha pasado diez años tras un grupo armado al cual sobrepasan inmensamente en número ( aprox. 35.000 vs. aprox. 900) son muchas las razones por las que no ha conseguido detenerlo como la corrupción interna - en 2003 se descubrió que los comandantes del norte del país no sólo inflaban los registros de las tropas gubernamentales, sino que se quedaban con los sueldos de casi 20.000 soldados registrados que en realidad se habían retirado, muerto o ni siquiera existían - la filtración de información al LRA por parte de quienes se supone son sus perseguidores, la falta de equipos, falta de entrenamiento, sueldos y hasta desnutrición de los soldados que lo conforman.
Teniendo en cuenta esto ¿quién garantiza entonces que estos ejércitos tomen de verdad en cuenta el entrenamiento que les proveerán los estadounidenses?
Además, las acusaciones que pesan sobre las tropas del gobierno de Uganda no son secreto para nadie y ellas incluyen violaciones, saqueos y asesinatos por doquier.
Puesto que esa idea que llena las cabezas de muchos y dice que a veces hay que "apoyar al menos malo" es para mí una real mierda en todo el sentido de la palabra, no, esta no me parece una solución válida.
3) Hasta ahora, ni Obama ni nadie ha amenazado con retirar a los consejeros enviados a África el año pasado. Es más, les pido por favor que si tienen alguna fuente o lo que sea que diga lo contrario me la pongan entre los comentarios o me la envíen a mi correo.
4) En el hipotético caso que toda esta estrategia sea exitosa así de fácil y Kony sea detenido este mismo año ¿qué va a pasar después? ¿no han pensado en la historia de terribles retaliaciones que el LRA ha tenido tras cada uno de los intentos fallidos por capturar a Kony? ¿quién se va a encargar de arreglar o prevenir ese problema?
5) Una de las razones por las que ha sido tan difícil llegar a Kony es porque sus guardaespaldas son niños. Esos mismos niños secuestrados, a quienes les han lavado el cerebro por años, son los encargados de protegerlo.
Digamos que la estrategia es eliminar a la LRA por completo de un sólo tiro, con un ataque aéreo, por ejemplo. Esto significaría tener que herir y matar a cientos de niños que no pasan de los 16 años y en esa situación no son muchos los que se atreven a precipitarse.
A esta lista podría agregar muchas más cosas. Algunos de los críticos se preguntan ¿para qué exactamente utiliza "Invisible Children" el dinero que piden que les donemos? y es ahí cuando entran los reclamos respecto a la claridad de sus estados financieros. Otros agregan que es el típico paradigma del "blanco salvador", en el que por la simple razón de hacer RT o hablar al respecto el occidental privilegiado alivia un poco esa culpa en su subconsciente respecto a lo que pasa en África, creyendo que con esa simple acción es suficiente para parar el problema.
Todas estas críticas y opiniones son perfectamente válidas, así como la manera en la que "Invisible Children" se ha defendido de ellas, pero yo no me quiero meter ahí.
Mi punto es que las soluciones que esta campaña ofrece no sólo son bastante cuestionables sino también ingenuas, que aunque sus intenciones son buenas, y el trabajo que Invisible Children, la fundación, está haciendo es admirable, queda demasiado camino por recorrer y demasiadas cosas que aprender y mejorar antes de afirmar que esos planes que proponen son los que verdaderamente van a llevar a Kony a la justicia.
¿Qué solución ofrezco? No lo sé, mis conocimientos respecto a este tipo de temas son demasiado básicos como para ponerme a hablar de soluciones y estrategias. No pongo nunca en duda que se debe hacer algo y que el problema debe hacerse visible ante las masas, lo cual "Invisible Children" ha conseguido. Espero, de verdad, que una vez que el mundo sepa lo que pasa con Kony se genere un debate lo suficientemente fuerte como para que el verdadero remedio salga a la luz por parte de mentes más expertas que la mía y la de Jason Russell.
Este post no es más que la explicación de por qué no me volví loca copiando y pegando links a este video en todas mis redes sociales. No está hecho para hacerte cambiar de opinión, arrepentirte o criticarte porque tú sí lo compartiste, está hecho para que lo leas y formes tus propias conclusiones, porque si algo defiendo es la importancia de tener varios lados de la historia y cuestionarnos toda la información que se nos atraviesa.
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Nos están matando
28.2.12
O mejor dicho, nos estamos matando.
Cuando me preguntan en Chile por qué me fui, y ello surge todo el tiempo, enumero varias razones: Me gusta viajar, siempre quise mudarme, quería mejores oportunidades y por supuesto, la inseguridad.
Aquí no se creen los cuentos que les echo respecto a ese último y tan importante factor.
Aquí, en Santiago de Chile, les parece impresionante que me hayan asaltado a punta de pistola en un bus camino a la universidad un día cualquiera a las dos de la tarde. Se asombran cuando les cuento que a mi mejor amiga le robaron el carro en una farmacia y que a mi profesor de química en el colegio lo mataron frente a su familia en un restaurant, sólo por estar ahí en el momento en que a unos malandros se les ocurrió atracar el sitio.
Cuando vives en Venezuela no sólo conoces esas historias y muchas peores, sino que las has vivido y lo menos que hacen es sorprenderte.
Nos estamos matando y lo peor del caso, es que nos hemos acostumbrado a ello.
No es nada sencillo vivir con miedo. No es fácil salir a la calle y dudar de si vas a regresar a tu casa esa noche. No es fácil pasar tu vida asumiendo lo peor de cada persona con la que te cruzas por la calle, porque la experiencia te ha enseñado que hasta quien menos esperas puede meterte un tiro en la cabeza por nada más que el celular que cargas escondido en los bolsillos. Eso no lo sabe el resto del mundo, pero nosotros lo vemos como normal.
"Venezuela, el mejor país que hay" dicen algunos. Me van a disculpar, pero hasta donde yo sé el mejor país es aquel que te permite vivir en paz y en el nuestro ya esa palabra ni se usa. Venezuela tiene todo el potencial de serlo, y quizás alguna vez lo fue, pero hoy por hoy le falta bastante para merecer ser llamado así.
En ese país no se vive sino que se sobrevive, quienes lo conocemos a fondo sabemos que aquello es una guerra y la estamos perdiendo poquito a poquito, porque al futuro de la nación se lo está llevando el hampa o, con un poco más de suerte, un avión.
No hay ironía más mórbida y real para ilustrar todo esto que digo que el cuento de OneChot, un tipo que se convirtió, sin proponérselo, en el tapón perfecto para la gran boca que dijo que su "Rotten Town" era pura exageración, algo que no representa la realidad venezolana.
Pues mientras esos grandes bocones continúan negando lo que pasa, poco a poco en Venezuela el pueblo se va extinguiendo.
No se dan cuenta que a este paso se van a venir quedando sin gente a la cual mentirle.
Claro, porque mientras ellos se protegen con su intento de revolución se olvidan de la persona común que se juega la vida todos los días como una morbosa lotería.
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FEMINISTA/FASHIONISTA
23.2.12
"Café con Piernas" le llaman en Chile. En Venezuela lo más cercano podría ser quizás un cabaret, pero no, esto es algo muy peculiar de Santiago. Este, es el perfecto ejemplo de cómo algo tan simple como un vestido - o la falta de - puede degradar u agrandar a una mujer.
Algunas y algunos estarían totalmente en su contra afirmando que la manera en la que están vestidas sus camareras sólo consigue convertir a las mujeres en objetos sexuales, puestas ahí para entretener a los hombres, mientras que otras y otros replicarían que ellas están ahí porque quieren y que mientras estén satisfechas con lo que hacen no están siendo vulnerables ni humilladas sino que al contrario, están poniendo al frente su orgullo de mujeres. Y es que esa es la cosa, cuando se trata del feminismo, ni siquiera los mismos feministas están de acuerdo.
En este caso la discusión se trata de la moda, algo criticado por muchos, ignorado por otros y seguido al pie de la letra por unos cuantos. La moda es un tema tan amplio que para empezar a hablar de ella y su importancia necesitaría mucho más que sólo un post. Quisiera ser tan concisa como Miranda Priestly lo fue en The Devil Wears Prada para explicarlo todo en un breve monólogo, pero desafortunadamente no lo soy.
El tema de la moda vs. el feminismo, si van de la mano o si son dos cosas que no tienen por qué juntarse o lo que sea, ha estado rondando desde que la idea de la liberación femenina fuera puesta por primera vez en la palestra. Cuando a principios del siglo XX las mujeres empezaron a reclamar su derecho al voto, aquellas que no se atrevían a defender su posición en voz alta utilizaban brazaletes en colores morado, blanco y verde, cuyas siglas en inglés (green, white, violet) significaban "Give Women Vote" - "Dale el voto a la mujer" - mientras que algunos años antes, las jóvenes feministas en Estados Unidos, Francia e Inglaterra empezaron a adoptar para su vestuario prendas hasta entonces utilizadas sólo por el hombre, como las corbatas.
A través de la moda exploramos y creamos nuevas alternativas para nosotros mismos, ella es un medio por el cual comunicamos un mensaje y en muchos casos ese mensaje puede ser una cachetada a lo convencional. Si no me creen veamos a los drag queens. Ellos no sólo son hombres vestidos de mujer, sino que llevan la feminidad al extremo a través de la moda y ¿qué mejor ejemplo de subversión y contracultura que un tipo en full drag?
Si algo tienen en común la moda y el feminismo es la ambivalencia que existe en ambas. En la versión original de un artículo escrito por Minh-Ha T. Pham para Ms. Magazine - aquí la versión corta - ella señala cómo la moda es una herramienta de expresión individual y al mismo tiempo una de conformidad social, valorizando la elección individual al mismo tiempo que permite una serie de "fashion dont's" que lo único que hacen es poner restricciones sobre esa individualidad que supuestamente tanto celebra. El feminismo, por su parte, en su búsqueda de la liberación femenina se ha encargado históricamente de callar los logros de mujeres "de color" y trabajadoras, cuyo trabajo para la causa es celebrado, pero no exaltado por el feminismo mainstream.
"Y sin embargo, a pesar de todas esas contradicciones la moda y el feminismo están ambos preocupados por el poder impuesto y el poder asumido. Los dos son, simultáneamente, instrumentos de control social y transformación social".Ser o no ser
No es necesario explicar que ser mujer significa estar en búsqueda de un ideal de belleza inalcanzable. Digo inalcanzable porque hagas lo que hagas y, por tanto, vistas lo que vistas, nunca nada va a ser suficiente.
Si te cubres de pies a cabeza en una burqa te van a ver como la pobre víctima oprimida, sin importar si tú elegiste vestirte así e ignorando que para la mujer musulmana tradicional el mayor atractivo es la modestia y no lo físico, por lo que ocultan lo último para exaltar lo primero. Si te metes en un power suit, tienes tres opciones: a) Eres Kate Moss y te ves increíble, bella y poderosa, b) Eres lesbiana c) Eres una reprimida. Mientras que si te pones una minifalda y tacones eres o extremadamente sexy, o un pobre objeto sexual, otra víctima más del poder patriarcal sobre la mujer.
Existe una cosa que en inglés llaman "male gaze", la mejor manera de explicarlo y traducirlo sería "la mirada masculina". Se vea como se vea, la mujer siempre será juzgada por el hombre - y otras mujeres, pero así es como lo llaman. Es algo de lo que no te puedes ocultar y un tema en el que simplemente no se puede ganar: si la buscas estás mal, si la evitas también. Está ahí y no hay nada que puedas hacer al respecto.
Para dar un ejemplo tomemos a alguien como Lady Gaga. Ella es rubia, de piernas largas, delgada. Entra perfectamente en el ideal de belleza occidental que todos conocemos. La mujer sale de su casa en un mini vestido de enlace rojo, con la cara cubierta, y todos comentan lo bien que le queda, el cuerpazo que tiene, lo sexy que es. Otro día decide ponerse un vestido hecho con pedazos de la rana René y entonces está loca, es una rara y no se ve nada sexy.
Porque es que después de todo ese es el dilema de la vida: Ser o no ser sexy. O eso es lo que estamos ya programados para pensar.
"If I can't be beautiful, I want to be invisible"-. Invisible Monsters, Chuck Palahniuk.
Vivimos en un mundo visual, en el que se valora más la imagen que el contenido. Si una mujer no es hermosa, está bien arreglada o no cumple con los estándares de belleza que le imponemos, se arriesga a ser invisible o rechazada. Nada de esto es nuevo y todos, hasta la que escribe este post, somos culpables de ello. En la discusión de la moda, la mujer, el feminismo y lo que cada uno representa para cada cual, esto es lo primero que se evidencia.
Entonces, si pase lo que pase las mujeres somos valoradas principalmente por nuestra apariencia ¿por qué si disfrutamos, apreciamos y utilizamos lo que la moda nos ofrece para "embellecerla" somos tan criticadas?
La moda expresiva, no etiquetada
Cuando hablo de moda en este artículo no me refiero a etiquetas, tendencias y la Semana de la Moda de NY, hablo de la moda como arte y medio de expresión, porque ella consiste en muchísimo más que lo que Cosmopolitan te dice que debes usar para verte ultra sensual este verano. Al clasificarla como eso me parece que no sólo estás equivocándote sino que le estás quitando el poder que merece, el poder que puede darte.
Me parece importante denotar que la moda es un lenguaje, una manera de expresarte a través de tu ropa. Incluso si decides salir de tu casa todos los días con el mismo jean y franela negra estás enviando un mensaje, le estás abriendo al mundo exterior una ventana para descubrir quién eres, qué quieres, qué haces y qué te importa.
Es por eso que la moda es tan relevante. Es por eso que me empeño tanto en defenderla y en recordarle a todos que ella va más allá de las publicidades en Vogue. La moda es profunda porque nosotros mismos le damos profundidad. Porque nosotros mismos la utilizamos para un fin, así sea el de demostrar que simplemente nos sabe a mierda lo que nos pongamos.
Regresando al tema, la moda es una de las muy pocas formas de arte/medios de expresión en el que las mujeres llevamos la batuta y contamos con mayores libertades que un hombre. A nosotras se nos permite usar una mayor variedad de colores, telas, texturas, maquillaje, peinados, accesorios que a ellos. Podemos incluso adoptar elementos masculinos para nuestro vestuario y soportar una cantidad controlada, si es que alguna, de críticas. En cambio ¿cuántas veces has visto a un tipo paseando por la calle en falda sin que nadie le diga nada?
"Si la moda es un lenguaje, las mujeres tienen un mayor vocabulario y una mayor cantidad de cosas que se pueden decir en ese vocabulario"-. Greta Christina de Free Thoughts Blog.Si nos ponemos a analizarlo entonces la crítica a la moda que la califica de algo superficial y tonto es también una expresión del sexismo, una idea que, por consecuencia, convierte a la mujer en algo también superficial y tonto.
El punto es que toda mujer tiene derecho a elegir qué es degradante para ella y qué le da poder. Ambas son dos cosas sumamente subjetivas. Si para ti un escote es algo deplorable, tienes derecho a no usarlo, mas cuídate de no degradar a la mujer que lo utiliza considerándola una víctima, un objeto, o una puta. Después de todo, juzgar a alguien por su manera de vestir es tan malo como juzgarlo por su raza, sexo o posición social.
La moda no es un indicador de sumisión, sino un medio de expresión.
Tenemos el caso de los fashion bloggers, algo tan común ahorita pero que ha provocado que personas muy apartadas de ese ideal de belleza y esa imagen que por lo general asociamos a la moda comercial y de etiquetas por fin tengan una voz y una influencia dentro de este mundo, retando al mismo tiempo a través de su apariencia los estándares dominantes de sexo, raza, edad, talla y estilo. Si nos vamos al punto de la moda como tendencias, marcas y fashion do's and dont's, atrás están quedando los días en los que esta se limita a mujeres delgadas, blancas y de al menos 1.80 de estatura.
En mi opinión, el feminismo y la moda van de la mano, puesto que ella es un elemento que da poder a la mujer, el poder de la expresión y la libertad, una manera de controlar nuestra imagen y lo que esta representa para otros. Al ignorarla, rechazarla o degradar su importancia estamos ignorando, rechazando y degradando nuestra capacidad para influenciar, no sólo lo que los demás piensan de nosotros como individuos, sino también los estándares retrógrados que esta maneja en su faceta más tradicional.
"Si la moda es libertad de expresión ¿por qué las feministas debemos limitarnos a un vocabulario tan desgraciadamente pobre?"-. Elaine Showalter, The Professor Wore Prada.
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FYI: ¿Qué es, en realidad, el feminismo?
7.2.12
Desde hace varios días me viene rondando en la cabeza la idea de hacer una serie de posts dedicados a un tema que, aunque parece estar muy en vogue por los momentos, sigue siendo bastante desconocido para la mayoría: el feminismo.
No me voy a sentar aquí a hablar de las corrientes, orígenes o qué sé yo del feminismo sino más bien a explicar ciertas cosas, desde mi punto de vista, que siento merecen ser explicadas un poco mejor.
Empecemos por lo primero, ¿qué es, en realidad, el feminismo?
¿Por qué empiezo con esta pregunta? Pues muy fácil: Parece existir, tanto en hombres como en mujeres, una idea bastante errónea, anticuada e incluso sexista de lo que es el feminismo. Increíblemente, en pleno siglo XXI, en el año 2012, todavía existen personas cultas e inteligentes - y otros no tanto - que asocian al feminismo como una versión "para mujeres" del machismo, hablo de aquellos que a estas alturas de la vida siguen creyendo que el feminismo no es más que el odio/desprecio hacia el hombre y la búsqueda de la superioridad de la mujer por medio de la degradación del sexo masculino, esos que piensan que todas las feministas usan faldas hasta la rodilla, cabello cortísimo y chaquetas con hombreras mientras se dedican a quemar sostenes y escupir a los hombres en la cara.
¿Ven cómo nos quieren joder hasta lo que busca defendernos?
No quiero hacer de este post algo demasiado largo, por lo que iré directo al grano. El feminismo no se trata de nada de eso. El feminismo no busca degradar a nadie bajo ninguna condición, al contrario, lo único que este busca es la igualdad de derechos y oportunidades de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad, desde lo político y lo económico hasta lo familiar e incluso sexual. Así de simple.
Una mujer feminista no es una mujer que odia a los hombres. El verdadero feminismo no busca darle superioridad, de ningún tipo, a ningún género. Lo único que busca es igualdad.
Una mujer feminista no es una mujer poco femenina, que se cubre de pies a cabeza, que no se afeita las piernas ni las axilas, no es un "marimacho", ni una resentida. Una mujer feminista puede ser todo esto y todo lo contrario. Una mujer feminista puede usar vestidos escotados y faldas cortas, puede ser madre, esposa, novia, puede sentirse atraída a hombres, mujeres o ambos, puede ser "delicada", decir groserías, cruzar las piernas cuando se sienta o eructar sin pena, tener 300cc de silicona en cada seno o estar completamente en contra de ello, puede ser tímida, extrovertida, virgen, sexualmente activa, tener una pareja o muchas, católica, evangélica, judía, musulmana o atea, puede haber ido a la universidad o no haber pasado de la primaria, puede amar la moda, manejar bien, amar el fútbol, bailar ballet y no saber cocinar... La cuestión es que no importa si es algo de eso o algo que queda en el medio.
Cualquiera puede ser feminista, de hecho, ni siquiera necesitas tener una vagina para serlo.
El feminismo es una cosa tan amplia que ni quienes nos lo atribuimos estamos completamente de acuerdo entre nosotros. Veamos por ejemplo el tema de la pornografía: Algunos feministas están totalmente en contra de ella, argumentando que esta pone a la mujer como un objeto, así como otros la defienden afirmando que su participación en esta le otorga poder sexual a la mujer. Sea cual sea tu posición al respecto, si estás luchando para defenderla a ella y a la mujer como ser humano que merece un trato justo, puedes considerarte feminista, y eso no tiene nada que ver con tu apariencia ni tu personalidad.
El verdadero feminismo es aquel que entiende que todos somos diferentes, todos tenemos nuestras vivencias, opiniones e ideas y que lo único que en verdad nos une es la búsqueda de la igualdad y la libertad para todos, porque las mujeres también vivimos en este mundo y merecemos dejar de ser tratadas como algo aparte, especial o distinto.
¿Quedó claro?
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SOPA PARA TODO EL MUNDO
18.1.12
Estás sentado frente a tu computadora muy tranquilo y te dispones a ver el último capítulo de How I Met Your Mother en Cuevana, o eres un pobre vago que tiene que entregar un trabajo mañana y entra a Wikipedia a buscar lo que necesita... Mmm not gonna happen.
Hoy 18 de enero estas y muchísimas otras páginas están fuera de funcionamiento, échale la culpa a SOPA y sus hermanitas.
Por si aún no te has enterado SOPA (Stop Online Piracy Act) es ese dichoso proyecto de ley que se está planteando en Estados Unidos, cuya aprobación implicaría un cambio total en internet como lo conocemos.
Así es, no más Cuevana, no más Wikipedia, no más PirateBay y quién sabe, podría llegar a convertirse en no más Twitter, Youtube o Facebook.
Si bien es cierto que nos han enseñado siempre lo mala que es la piratería, y SOPA es una ley hecha "y que" para eliminar eso mismo, la manera en la que ella define piratería es un poco confusa y retrógrada. Verás, el objetivo de SOPA es proteger los derechos de autor y la propiedad intelectual, el problema es que según ella, todo aquel que comparta contenido con copyright es igual de ladrón que aquel que lo subió a la red.
Para ella piratería = falsificación = copia = delito.
Explicándolo un poco mejor, según esta ley y quienes la apoyan, tú debes ser multado e incluso enjuiciado o encarcelado por haber descargado un cd en tu computadora, visto una serie en Cuevana y hasta por publicar en Tumblr el video del gordito que baila Single Ladies. Es más, tanto tú, como el gordo, como yo que escribí este post y coloqué ese enlace somos unos infractores que no respetamos los derechos de autor y por tanto debemos ser enjuiciados, o ese es el razonamiento detrás de SOPA ¿Por qué? Pues simplemente porque esa canción es de Beyoncé y ninguno de nosotros pagó por ella ni está autorizado a compartirla.
He leído ya varias analogías para explicar el razonamiento tras SOPA, mas mi favorita ha sido esta, escrita por Carlos Quevedo en su blog Biohistorias, por lo que continuaré siendo una ladrona mientras aún puedo y la compartiré para darme a entender un poco mejor:
"Digamos que pagaste por un Kamasutra que trae un disco Blu-Ray sobre cómo ser el mejor en la cama, en el baño, la cocina y el coche y en cualquier lado. Entonces, el gobierno de tu país te prohíbe aplicar los conocimientos aprendidos frente a otra persona (tu pareja, la pareja de tu amigo, tu perro, tu bicicleta) que no haya pagado por el mismo libro kamasutra con blu-ray, porque tiene derechos de autor y sería un crimen ya que sólo tú pagaste por él. Digamos que el gobierno sabrá si has compartido el conocimiento porque tiene cámaras en todos los rincones habidos y por haber para monitorear que no puedas follar como un león."
Pues sí, así mismito es.
La cosa está en que, aunque SOPA es una ley que podría ser aprobada en Estados Unidos, ella nos afectaría a todos, considerando que la gran mayoría de los websites que visitamos normalmente están alojados en servidores de aquel gran y aguafiestas país del norte, cayendo entonces bajo su jurisdicción y por tanto siendo bloqueados.
Por si nada de esto fuera suficiente y volviendo al punto de arriba sobre como tú también puedes ser acusado de violaciones a la ley, te cuento que de ser aprobada, SOPA se encargará de establecer la vigilancia necesaria para que toda tu información sea de dominio público, es decir, esa empresa a la que le pagas por acceso a internet, por ejemplo Inter, deberá revisar absolutamente todo lo que envías o recibes a través de esa conexión, dándose cuenta de cada cosita que haces, dices, compartes, enlazas y/o descargas.
Teniendo en cuenta todo esto y echando algo de cabeza podrás entender la razón por la que Wikipedia ha armado tanto escándalo. Estando esta cargada de links y citas a millones y más millones de páginas web, cae justo en la mira de SOPA, ya que cualquiera de todo ese montón de enlaces podría dirigirte a un sitio tan siquiera sospechoso de infracción a los derechos de autor, ocasionando así que la gente de Wikipedia, quienes ya están cansados de pedirnos dinero a nosotros porque ellos claramente no tienen, tenga que pedir aún más ayuda financiera para poder revisar todo su catálogo buscando y bloqueando sitios infractores, echando al piso además la idea de "enciclopedia libre" detrás de sí.
Basta con una simple sospecha para que se inicie un procedimiento legal contra quien sea, algo que, como todos los que vemos compulsivamente series televisivas que involucran abogados sabemos, cuesta muchísimo dinero, dinero que Wikipedia y millones de sitios más no tienen, por lo que irían muriendo y desapareciendo lentamente. Incluyendo posiblemente a Youtube, tu querido Tumblog o tu Twitter.
Entonces ¿Todavía te sigues quejando del blackout de hoy? Imagínate eso todos los días, en cada página que visites y me cuentas si aún piensas que esto no es más que un post muy largo y un montón de tonterías de gente intensa.
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Filosofando...
2.11.11
Antes que nada, lee esto.
Prosigamos.
Esta soy yo hoy:
Pura seriedad ¿no?.
Tengo 22 años, un trabajo estable, un sueldo normal, vivo en casa de mis padres y el plan es que en unos meses me mude a Santiago de Chile. Soy una niña, honestamente así me considero. No me siento en lo absoluto como siempre pensé que debía sentirse una mujer de 22 años que trabaja, gana un sueldo y está a punto de vivir sola y ser “independiente”.
Pura seriedad ¿no?.
Tengo 22 años, un trabajo estable, un sueldo normal, vivo en casa de mis padres y el plan es que en unos meses me mude a Santiago de Chile. Soy una niña, honestamente así me considero. No me siento en lo absoluto como siempre pensé que debía sentirse una mujer de 22 años que trabaja, gana un sueldo y está a punto de vivir sola y ser “independiente”.
Si yo me siento
así de inmadura, indecisa y mis metas más concretas están a tan solo meses de cumplirse, ¿qué hace esa gente que ya tiene su vida completa
planificada? Aquí estoy yo que ni siquiera te puedo decir qué carajo voy a estar
haciendo de aquí a un año y la sola idea de planear el resto de mi vida me
asusta como nada.
No siempre fui así, de
verdad que no. Hasta no hace mucho tenía una serie de planes y metas
bastante concretas que incluían graduarme de la universidad (checked), conseguir
trabajo en una revista (checked), mudarme del país (almost checked) y de ahí en
adelante trabajar en más revistas hasta ganar la suficiente experiencia para
tener una propia (¡¿UH?!). Esa era mi meta principal, y no digo que ya no lo
quiera, solo que una serie de experiencias y aprendizajes consiguieron que esta se convirtiera en tan solo una de las mil trescientas cosas que
me encantaría lograr. En algún punto, mi futuro dejó de verse tan simple y
lineal para convertirse en una mezcolanza de sueños, metas y deseos, y la pura
verdad es que lo prefiero así.
Entonces me pregunto, ¿cómo
hace esa gente que a mi misma edad, incluso antes, ya tiene todo su camino
trazado y sabe exactamente cómo y a qué velocidad seguirlo?. Estoy hablando de
esa gente que sabe que seguirá trabajando por algunos años más, encontrará alguien con quien casarse, comprará una casa, tendrá tres hijos y los inscribirá en un buen colegio mientras
continúa levantándose de lunes a viernes a la misma hora para trabajar hasta la
misma hora y llegar a casa a la misma hora, ¿ES EN SERIO GENTE? ¿EN SERIO ESO ES LO QUE ESPERAN DE SU VIDA?.
Yo supongo que será fácil
vivir así. No tengo nada en contra de quienes eligen ese futuro y no ven más
allá de él, ha de ser sencillo estar dispuesto a caer
en ese punto de comodidad y quedarte ahí por el resto de tus días... O hasta
que te vuelvas loco, mates a toda tu familia y luego te pegues un tiro - es broma, eso no les va a pasar, lo siento.
Honestamente eso a mí me
petrifica, si tú lo quieres bien por ti, que excelente que seas feliz dentro de
tus sencillos, definidos y alcanzables deseos. Pero eso no es lo mío, gracias.
Me atemoriza pensar en tener un camino tan concreto frente a mí que ya sepa exactamente por donde
tengo que ir, sin dar un paso en falso, sin cruzar por donde no es. Me paraliza
del miedo el pensar en llegar a un punto de total confort en mi vida, donde todo
sea fácil y todo sea tranquilo por la sencilla razón de que todo es exactamente
igual. Que cada día sea idéntico al anterior. No sé por qué eso me suena a
estar en coma, a no sentir nada, digo ¿no le pierde uno la emoción a las cosas
si sabe exactamente cómo van a terminar?. Es como una película de
Kate Hudson, sí, quizás sea algo entretenida y te rías o se te salga una que
otra lagrimita, pero ya sabes exactamente cómo será el final y cómo será todo el proceso hasta llegar a él, ¿dónde está el suspenso? ¿la emoción? ¿dónde queda lo espontáneo y el elemento sorpresa? ¿el gancho de la historia?.
A veces me ha pasado que me he despertado con una versión menos apocalíptica de ese sentimiento y ha sido ahí cuando me he dado cuenta de que algo está mal y tengo que salir de donde sea que esté, que yo no soy esta clase de persona y que esto que estoy haciendo me está consumiendo. Ahorita, de hecho, he estado atravesando una etapa más o menos así, de la cual estoy haciendo todo lo que puedo por salir y afortunadamente, ya veo como mi alrededor ha empezado a cambiar.
¿Sabes que es lo bueno de no
saber qué tienes que hacer? Que eso
te da espacio para absolutamente todo lo que quieras, tomar todas las oportunidades que se te presenten y disfrutarlas hasta que ya no les puedas sacar nada más. Ahorita, si
quisiera, podría renunciar a mi trabajo, irme de mochilera a Nepal y dedicarme
a vender pulseras de canutillo y comer hierbas de montaña para subsistir. El no
tener un plan definido me permite embarcarme en todo lo que se me presente, sin importar si voy a tener éxito
o no, me permite cambiar de opinión si eso es lo que quiero, cometer todos
los errores posibles, crecer, arrepentirme de cualquier cantidad de cosas, aprender mil más y saltar de un lado a otro según me venga en gana, o al menos hasta que encuentre algo que me apasione y me llene tanto que pueda quedarme allí para siempre.
Claro que tengo mis metas,
claro que quiero hacer cientos de cosas, tantas que a veces siento que no me alcanzará el tiempo, pero no tengo un mapa ni un timeline trazado, quizás llegue a
Chile y me quede ahí por siempre, quizás no, quizás consiga el trabajo de mis sueños, quizás no consiga trabajo y
termine friendo papas en McDonalds o conozca al amor de mi vida, me case y tenga tres hijos y una vida común y corriente (MIEDO). Pero pase lo que pase sé que algo voy a
aprender, algo voy a resolver y
algo voy a conseguir.
Mi mayor miedo es despertarme un día y darme cuenta que llevo diez años haciendo lo
mismo, sin aprender ni alcanzar nada nuevo en tanto tiempo que ya ni me acuerdo
cuando fue la última vez que me emocioné de verdad.
Así que no, no quiero tener
todo perfectamente planeado y no, no quiero limitarme a un único camino recto, sin
curvas, cruces y vueltas en u. Si me preguntas, la vida no se trata de eso y sería insoportable si así lo fuera.
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times to start, times to end
31.10.11
Hace poco más de un año acababa de terminar la universidad y como es común aquí, no encontraba trabajo. Fueron meses difíciles y no solo en lo profesional. Conversando un día con mi papá, me dijo una frase que hasta ahora me ha quedado grabada en la mente: “Este va a ser un año de transición”. Se refería a mi vida profesional, pero aunque no lo sabía, eso también aplicaba a lo personal, y tuvo toda la razón.
No hablo de 2011 como tal, año calendario, sino del último año en mi vida, entre octubre 2010 y este que acaba de terminar. Un año de transición.
Muchísimo cambió en este año, en todos los sentidos. Me sentí completamente feliz y satisfecha con mi trabajo, me sentí frustrada con él, en este año me estanqué, me atreví, lloré, fui feliz, desafié mis propios límites, perdí a viejos amigos y gané nuevos, hice cosas que nunca pensé que haría, fui vulnerable, me morí del miedo, fui más valiente que nunca y me divertí increíblemente, me sentí miserable, me equivoqué, me volví a equivocar, aprendí mis lecciones, me sentí estancada otra vez.
Llega un punto en el que uno simplemente tiene que hacer cambios. Este es uno de ellos.
Mi mejor amiga una vez me dijo, no muy sobria, que yo era una persona posmoderna. La explicación que me dio – o la que recuerdo, porque tampoco estaba demasiado sobria en el momento – fue que soy alguien que vive cada etapa de su vida al máximo, saca absolutamente todo lo que puede sacar de ella y una vez que esta llega a su fin la deja ahí y sigue adelante.
En una vida que no ha tenido demasiado de excepcional han existido muchísimos momentos de transición - como supongo que existen en las de todos-, son muchas etapas que así como nacen, mueren eventualmente y en mi caso puedo decir con seguridad que cada una la he aprovechado absolutamente lo más que he podido y en todos sus aspectos. Pero por supuesto, después de la emoción inicial siempre llega un punto muerto, ese momento en el que el cuerpo te pide algo nuevo.
Magia Negra es un blog que nació al principio de una etapa, un blog que ha ido cambiando al igual que mi persona y esta vez, creo que ambos necesitamos una remodelación completa. Esto viene dándome vueltas en la cabeza desde hace ya un tiempo y aunque estoy orgullosa de él, el nombre Magia Negra ya no me representa.
Llegó el momento de darle un makeover a ese espacio que llamo blog, un cambio de pies a cabeza, tomando lo mejor que aquel me dejó para llevarlo a algo que se parezca un poco más a donde estoy ahorita, o al menos a donde estoy intentando llegar.
Llegó el momento de darle un makeover a ese espacio que llamo blog, un cambio de pies a cabeza, tomando lo mejor que aquel me dejó para llevarlo a algo que se parezca un poco más a donde estoy ahorita, o al menos a donde estoy intentando llegar.
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¿Qué tanto por una corona?
31.10.11
Nota: Esto no es un trabajo de investigación periodística ni mucho menos, es un simple y muy subjetivo relato de mi aún más breve experiencia en un ensayo previo al "magno evento de la belleza venezolana".
La cosa comienza así. Llego a El Palacio de Eventos una tarde bien soleada, sabiendo que supuestamente todo Maracaibo anda emocionadísimo porque por primera vez el Miss Venezuela será presentado aquí, cuando a mí no me podría dar más igual. Entrando al Palacio me encuentro con unos cien salserines agarrando sol, sentados frente a las puertas principales, quienes muy convenientemente decidieron aprovechar la situación para llamar la atención al hecho de que no les han pagado desde hace tanto que ni ellos mismos se acuerdan. Camino entre ellos y me adentro en el sitio, algo confundida y sin mucha seguridad de a dónde tengo que ir porque la verdad es que nunca he estado ahí.
Por fin, subo un ascensor y llego a donde se supone que es la cosa. En la antesala se ven unas cuantas personas pegadas a los vidrios de las puertas intentando ver a Maite, a Chiqui, a Boris o simplemente cualquiera que se asome por aquellos lados, hasta los bailarines de Venevisión cuentan para sacar los teléfonos y las cámaras frenéticamente. Un par de gorilas de seguridad nos ponen a esperar, tienen que chequear nuestras credenciales y asegurarse de que estamos autorizados a pasar. Entramos.
Lo primero que veo son las luces de la pasarela y el escenario. Todo, y hablo de absolutamente todo, es metalizado, brillante y con espejos, honestamente, la mitad del escenario parece decorada con papel aluminio. Los periodistas corren por todo el salón con sus camarógrafos persiguiéndolos, hay cada mujer -y hombres también- más maquillada y producida que otra dando vueltas, gente que según oigo es famosa me pasa por los lados pero estoy segura de nunca haberlos visto en mi vida. Mi único propósito es entrevistar a quien tengo que entrevistar, e irme. Por supuesto eso no va a ser tan fácil y una vez más, me toca esperar.
Sentada mirando el espectáculo escucho la conversación de un periodista de farándula de un periódico local con alguna mujer que, según intuyo, es simplemente farandulera y ya. Comentan que las misses llegaron la noche anterior, se instalaron en sus habitaciones en el Hotel y a las cuatro de la mañana ya estaban despiertas; desde esa hora deben ir al gimnasio y entrenar para más tarde verse con los estilistas y comenzar con las preparaciones. Todo el proceso de arreglo, que incluye únicamente peinado y maquillaje, dura en total unas dos o tres horas o así comentan ellos. ¡¿Tú te imaginas lo que son tres horas con gente peinándote y embadurnándote de maquillaje desde las cuatro de la mañana?!. Ya para este momento yo estaba escandalizada.
Mientras tanto Kiara, Karina o como se llame, y sus bailarines están en el escenario ensayando lo que posiblemente será el peor cover de Lady Gaga en la historia, luego vienen las misses y comienza, para mí, el verdadero terror. Conste que estas niñas están despiertas desde las cuatro de la mañana, con estilistas persiguiéndolas a toda hora para asegurarse que se vean absolutamente perfectas mientras caminan en sus tacones de diez centímetros de alto y cargan esas cintas con el nombre de su estado en todo momento. Y ahí están, de punta en blanco en esa tarima practicando su coreografía. Frente a ellas se sienta un hombre que me asombra más por el estridente estampado de su camisa y el sweater perfectamente anudado a su cuello que por la gordura que le rebosa de la silla.
Ahí está él, otro supuesto famoso del cual yo no tengo idea, muy tranquilo, sentado con micrófono en una mano y bastón en la otra, ordenando que paren la música a cada rato para gritar algo tipo: "¡Miss Carabobo! ¡¿Dónde está la sonrisa Miss Carabobo?!" aunque ella, como todas, parece petrificada de por vida con la misma expresión facial de una Barbie, o "¡¿Nueva Esparta qué haces ahí si tu vas a la derecha?!" "¡¿Para dónde vas tú Yaracuy?!". No me está gritando a mí y ya me tiene harta, todavía me sorprende cómo no le han clavado un tacón en la cara. Pero no, esas mujeres no muestran emoción alguna, solo sonríen. De verdad parecen hechas de plástico y no estoy hablando de sus implantes.
Tras hora y media de taconeo y baile, bajan del escenario a descansar unos minutos para ser recibidas por la horda de periodistas frenéticos haciendo toda clase de preguntas, tan ridículas y tan genéricas que estoy segura que en algún lado deben vender el guión que las contiene -"Guía práctica para periodistas de farándula. Capítulo IV: Entrevistas para concursos de belleza"- a las cuales todas responden con un tono de voz perfectamente modulado, sin perder sus sonrisas y su compostura en ningún segundo, algo así como unas Stepford Wives pero en skinny jeans, franelillas negras y diez años menos. Yo solo me pregunto, ¿se supone que estas niñas transformadas en muñecas autómatas representan a la mujer venezolana?.
Detesto los concursos de belleza y siempre lo he hecho, detesto la manera superficial, degradante y básica en la que representan a las mujeres, como si la belleza se midiera por tallas o litros de laca utilizados en la cabeza. Pero esta vez no pude evitar ver las cosas desde el lugar de las participantes y sentir curiosidad. Me pregunto, ¿qué lleva a una mujer a querer esto? y una vez que este se convierte en su sueño, ¿de verdad les parece suficiente la recompensa que quizás obtengan después de tanto trabajo y tanta molestia?.
Yo solo estuve unas pocas horas ahí, solo me asomé a un pedacito de la realidad que ellas deben haber estado viviendo desde hacía meses, pero aún así sentí algo de lástima al pensar en todo aquello por lo que tienen que pasar para tener la oportunidad de pararse en ese escenario, a ser juzgadas hasta en los más mínimos detalles y de la manera más subjetiva posible por un grupo de jueces rancios y estirados, para luego, de ser lo suficientemente afortunadas -porque ganar aquello no puede ser mucho más que suerte considerando que a todas las han programado para lucir y actuar exactamente iguales- obtener una corona, mientras las participantes restantes son desechadas y olvidadas de inmediato, ya que ninguna de ellas es la más bella.
¿Y en mi país aplauden y veneran esto?.
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De la adolescencia en los noventa, Rookie y JD Samson
31.10.11
Cuando estaba creciendo yo no tenía Teen Vogue, Seventeen ni nada por el estilo. Ser adolescente en Venezuela entre 1996 y 2004 significaba leer religiosamente la revista Tú, arrancar afiches de Bravísimo y Bravo y ver capítulos viejos de series adolescentes que habían sido canceladas hacía años en sus países de origen. Así, la adolescencia de la clase media en Venezuela era igual a como debió haber sido la adolescencia de la clase media en Estados Unidos, solo que con algunos años de retraso en cuanto a modas.
Volviendo a la Tú, esta era algo como una cosmopolitan aprobada para niños. La clase de revista que te enseñaba a maquillarte, “vestir bien” y eliminar espinillas que ni siquiera te habían salido. Aquí no se hablaba de “50 Maneras para volver loco a tu hombre” pero sí de “10 Imanes de amor ¡Magia para conseguir galán!”. En fin, una revista para adolescentes como cualquier otra, vendiéndote imágenes de niñas populares, “chavos” guapos y citas ideales a la luz de las velas. Imágenes que no siempre eran terribles, pero tampoco eran reales.
Una de las principales decepciones de mi adolescencia fue darme cuenta que yo nunca iba a ser una de esas niñas bonitas que tanto me vendían y que esas niñas bonitas nunca iban a ser mis amigas de verdad. Así es la vida. A los trece años yo no tenía ni un pelo atractivo – pondría una foto pero todas fueron eliminadas para siempre, así de horrenda era - usaba frenillos, mis bandas favoritas eran The Cure, The Calling – el primer cd era bueno, lo juro- y Blink 182, las únicas novelas a las que me le acercaba eran aquellas que podía leer y creía firmemente en el matrimonio gay, la igualdad de sexos y los derechos humanos para todos.
Uno no tiene que vivir en una sit-com americana para entender que todo eso es igual a rechazo inminente. Es lo que me enseñaron los medios, y en una edad en la que se supone que lo más importante es ser aceptado y tener novio, a mí, como a millones más en aquel entonces, antes y hoy, me hacía falta alguien que me dijera que la vida no se basa en eso, que la adolescencia no es nada como ellos la pintaban.
Toda esa introducción viene porque ahora, por fin, existe una pequeña luz al final de ese horrible túnel que es la adolescencia mediática, una luz alzada por otra adolescente para iluminar a todos aquellos que sufren por esto hoy y ganarse el respeto de quienes lo sufrimos ya, porque yo lo habré superado, pero aún entiendo lo loca que puede ser esa época. Esa pequeña luz se llama Rookie Mag, una revista online para adolescentes imperfectos y reales, con ideas propias e interés por algo más que “la cita perfecta” y “encontrar el amor” a los 14 años.
Rookie Mag es dirigida por Tavi Gevinson, la chamita detrás de Style Rookie, uno de los blogs más visitados en el momento gracias al hecho de que está manejado por una enanita quinceañera obsesionada con The Virgin Suicides, Rei Kawakubo y el riot grrrl movement, una niñita que a su corta edad es asistente fiel a toda semana de la moda y tiene la costumbre de sentarse a hablar sobre caramelos y flores con las hermanas Mulleavy - ajá, las de Rodarte.
Su revista está inspirada en Sassy, una publicación similar que dejó de existir a mediados de los noventa y representaba una opción alterna para las niñas de la época, hablando sobre suicidios, ETS y feminismo mientras se burlaban de los consejos de otras revistas para atrapar a ese chico perfecto. Aunque han pasado ya quince años desde que esta desapareció, la adolescencia sigue siendo igual y la necesidad de algo como esto se mantuvo ahí. Tavi lo vio y lo aprovechó.
Rookie es verdaderamente fantástica, algo súper sencillo, pero perfecto y que es necesario agradecer. Este post es para eso.
Gracias Rookie por servir de guía a esos pobres niños desubicados. Gracias Rookie por decirles la verdad sobre la adolescencia, porque esta es muchísimo más que tener el cabello lo suficientemente perfecto como para que esos niños mayores de cabello también perfecto quieran brindarte un refresco de la cantina, mucho más que quitarte los lentes, los frenillos y subirte el ruedo de la falda para que de pronto todos se den cuenta que en verdad eres bonita y decidan invitarte a sus fiestas.
Gracias Rookie por mostrarles que está bien ser quienes son y que no todo en la vida se trata de encajar a la perfección, sino que de hecho, en algunos años aprenderán a agradecer que nunca lo hicieron.
Gracias por mostrarle a esos niños – a través de las experimentadas y geniales voces de gente como Zooey Deschanel, Fred Armisen y JD Samson – que lo más importante no es ser la más bonita, la más querida y la más popular, que la adolescencia es solo una etapa, que ella no define sus vidas ni es lo más importante o los mejores años que tendrán jamás y que, si algo tienen de cierto las leyendas perpetuadas por los medios, es que en la mayoría de los casos quienes fueron lo máximo en esos tiempos son los primeros que se vuelven feos, aburridos y fracasados post graduación, mientras los rechazados terminan convirtiéndose en Zooey Deschanel, Fred Armisen y JD Samson.
Así que si tienes más de once años y te están empezando a salir pelos raros te recomiendo que leas esta revista, puede que te sirva para entender un poco estos años que se vienen. Y si ya esos pelos te salieron, te graduaste del colegio y tienes años sin ver al resto de tu promoción, no importa, porque esta revista también te puede ayudar a reírte un rato de tu estupidez en aquel entonces o incluso, actuar como guía en lo que estás viviendo ahorita, porque en la vida siempre nos vamos a encontrar gente que sigue creyendo que está en el colegio.
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Adiós MTV, me abandonaste...
31.10.11
Sé que te conocí estando demasiado joven, pero debo decir que aún estabas en todo tu esplendor. Me parece tan raro escuchar que ya cumpliste treinta cuando puedo jurar que no fue hace tanto que te vi por primera vez. Me acuerdo bien de ese día, es que nunca había conocido algo tan lindo como tú. Hasta entonces solo había escuchado tu nombre en alguna conversación entre mis primos mayores, no sabía exactamente quién eras pero te nombraban de tal manera, te exaltaban de tal forma, que las ganas de conocerte verdaderamente me volvían loca. Y entonces apareciste. Así, cuando menos lo esperé.
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